ub. la cruz del sur

ANNE CARSON. AUTOBIOGRAFÍA DE ROJO. UNA NOVELA EN VERSO. TRADUCCIÓN Y PRÓLOGO DE JORDI DOCE. EDITORIAL PRE-TEXTOS, 2016

El mito de Gerión, personaje protagonista de Autobiografía de Rojo, esta novela en verso de Anne Carson, procede de la antigua Grecia. De aspecto humano, tenía, sin embargo, tres cabezas y tres cuerpos. Vivía en la isla Eriteia, más allá de las columnas de Hércules (la actual Cádiz) y se dedicaba al pastoreo. Custodiaba, ayudado por su perro Ortro y por el pastor Euritión, un rebaño de vacas y bueyes. El décimo trabajo que los dioses impusieron a Hércules consistía en despojarle del ganado. Gerion lucho con él, pero fue derrotado y dado muerte con una flecha envenenada. La literatura ha trasmitido diferentes versiones de esta historia. Dante, por ejemplo, en La Divina Comedia, lo convierte en una bestia con cola de escorpión pero rostro de hombre y leyendas posteriores hablan de que la sangre que manaba de su herida mortal brotó un drago, drago que algunos identifican con el que se conserva en el jardín de la Facultad de Bellas Artes de Cádiz. A Hesíodo, poeta beocio que vivió en la segunda mitad del siglo VIII a. C, se debe la primera mención al monstruo que nació de la unión entre Crisaor y Calirroe. Estesícoro de Himera, aproximadamente hacia el 590 a.C., escribió un poema describiendo la lucha de Hércules y Gerión titulado Geryoneïs (del que se conservan varios fragmentos recogidos por otros autores): «Gerión tenía los cuerpos de tres hombres creados juntos, unidos, uno por el vientre, y divididos en tres desde los costados y los muslos. Era propietario de un reba,… Viajando a través de Europa para buscar el rebaño de Gerión, Heracles mató muchas bestias salvajes. Se fue a Libia, y al pasar por Tartessos levantó las dos columnas, una a cada lado, en los límites de Europa y de África, como conmmemoración de su viaje. A lo largo de su travesía fue abrasado por el sol. Hérucles apuntó su arco contra el sol y éste, admirado de su atrevimiento, le dio una copa de oro, con la que atravesaría el Océano. Llegó a Eriteia y se hospedó en el monte Abas. El perro lo divisó y se precipitó sobre él, pero le golpeó con su maza. Cuando el pastor vino a salvar al perro, Heracles lo mató también. Menetes, que pastoreaba el rebaño de Hades en aquel lugar, le contó a Gerión lo sucedido. Gerión sorprendió a Heracles al lado del río Antemo, en el preciso momento de llevarse el rebaño. Luchó con él y Heracles le mató. Después embarcó el rebaño en la copa, atravesó el mar hacia Tartessos y devolvió la copa al Sol». Pero también la pintura se ha ocupado de interpretar el mito. Hércules vence al rey Gerión, un óleo pintado por Zurbarán en 1634, ilustra el momento en que el héroe mata al tirano, un concepto éste sobre Gerión asentado en la antigüedad, que le retrata como un usurpador y un opresor.

Valga este extenso preliminar para conocer los antecedents de los que parte Anne Carson en este magnífico libro traducido y prologado por Jordi Doce magistralmente en lo que, sin duda, ha supuesto un esfuerzo enorme de interpretación y de comprensión. La poesía de Anne Carson sólo es fácil en apariencia (como, por otra parte, sabe bien el lector que haya frecuentado su obra). Carson reinterpreta el mito a partir de Estesícoro y convierte a Gerión —esto resulta esencial para comprender el alcance del libro— en un «niño enamorado, consciemnte de su diferencia, que sufre el acoso sexual y psicológico de su hermano y halla refugio en la fotografía», según resume Jordi Doce. Conviene saber esto para comprender la historia que Carson va desgranado en poemas narrativos de carácter eminentemente decriptivos (no debemos olvidar que, en un principio, el libro estaba escrito en prosa). Pero volvamos a las palabras de Jordi Doce, porque ellas nos explican de inmejorable manera el travase de la prosa al verso (operación inversa, como se sabe, a la que realizó Juan Ramón, entre otros, con su poema Espacio): «En última instancia —escribe Doce—, el verso libre de Carson no sigue ningún patrón métrico ni sintáctico reconocible y las rupturas versales vienen determinadas más bien por la intuición, el deseo de frenar o acelerar el flujo del discurso, de subrayar la tension lírica de ciertos pasajes y escenas… Podría decirse que Carson romper las costuras del poema en prosa y postula un género intermedio que combina la dicción y el ritmo de la prosa narrativa convencional (con sus descripciones, sus diálogos, toda la tramoya verbal que supone el llevar a los protagonistas de un lugar a otro de la escena) con procedimientos típicos del verso (condensación, metonimia, ambigüedad) y la escritura de vanguardia (ellipsis, yuxtaposición, fragmentación enfática, metñafiras violentas e inesperadas…)». Hasta aquí, la disección, digamos formal de Autobiografía de Rojo, pero conviene decir ya que más allá de esas características, hay que señalar una obviedad, es un libro de Anne Carson, lo que convella ciertas particularidades. Antes de la novela propiamente dicha, hay un breve texto a modo de introducción, «Carne roja: ¿En qué marcó Estesícoro la diferencia?». Según Carson, el poeta de Himera podía haber escrito el poema desde el punto de vista del héroe, Heracles, algo común en la antigüedad, sin embargo, «los fragmentos del poemade Estesícoro que han llegado hasta nosotros ofrecen una muestra representative y seductora de escenas, orgullosas a la vez que patéticas, tomadas de la experiencia personal de Gerión», por tanto, el punto de vista resulta decisivo, como podemos comporbar en la traducción de los fragmentos que Carson —profesora de griego— nos ofrece y que finalize con estos versos: «El mundo rojo Y las correspondientes brisas rojas/ Siguieron su curso No así Gerión». Tres apéndices sobre la actuación de Helana (de Troya) preceden a la novela propiamente dicha. En Autobiografía de Rojo Carson actualize un mito que ha arrastrado una carga negative considerable. El empeño, considerando los antecentes, no ha debido ser nada fácil. Convertir un ser que la tradición ha visto como mostruoso y violento en un adolescente acuciado por conflictos de identidad, encadenado a sus incertidumbres, intentando pasar desapercibido en un mundo que sólo le muestra hostilidad es encomiable. «Gerión —así comienza— aprendió justicia de su hermano desde muy pronto». Conocer algo significa estar familiarizado con su contrario, es ddecir, en este caso con la injusticia. De las más que posibles contradicciones que provoca vivir en el filo ciertas experiencias, en muchos casos, traumáticas, surge a veces la escritura o la autobiografía, una autobiografía que no se limita, contra lo que pudiera parecer, a describer sus emociones, sus idead, («Gerión centró toda su atención en us mundo interior»), sino que anota todo tipo de hechos, de suscesos que nos permiten asistir a la transformación de un ser aniñado, dependiente de su madre, en un adolescente indenpendiente, capaz de tomar sus propias decisions, de sublevarse contra el control maternal, de vivir su vida. Hay un poema, «Desde el yo arcaico al yo rápido», que muestra esta transición. «Ahora que soy un hombre en transición», piensa Gerión, que «trabajó desde los cinco hasta los cuarenta y cuatro años» en su autobiografía, una biografía «que había adoptado recientemente la forma/ de un ensayo fotográfico»

Se ha dicho ya, pero una de las cosas que más llama la atención de esta novela es la yuxtaposición de lo sublime y lo cotidiano (detalladas descripicioens alternan con reflexiones ontológicas), así como las asombrosas asociaciones: «enormes fajos de silencio sofocaban el aire» o comparaciones: «Su cerebro se movie a trompicones como un mal proyector de diapositivas» o «y una liebre/ se detiene en la linde del bosque, tan inmóvil como una palabra en un libro».

La historia, los mitos, las leyendas admiten intrepretaciones, versions que no sólo actualicen su significado, sino que lo que desfiguren. Es del todo lícito, sobre todo cuanso, como es el caso de Carson, nos ofrece toda la información necesaria para formanor nuestra propia opinion. Además, pocas objecciones se pueden poner a un experimento estético como éste, tan hermosamente resuelto. Las connotaciones de carácter ético y moral que sin duda subyacen al mero placer de tensar el lenguaje pretenecen al ámbito personal y por tanto, cada lector podrá tomar partido por una interpretación u otra. Lo que debemos celebrar es el ejercicio verbal y el derroche imaginativo, la fiabilidad narrativa de esta Autobiografia de Rojo, una obra maestra.

 

 

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