LUIS GARCÍA MONTERO. PROMETEO. EDITORIAL ALFAGUARA
Las relaciones entre la historia y el yo siempre han estado en el centro de las reflexiones tanto poéticas como ensayísticas de Luis García Montero (Granada, 1958), pero han tomado aún más protagonismo, según el mismo autor confiesa, a partir de 2016, cuando «empecé a escribir poemas en los que procuraba no ir de la historia a mi intimidad, sino de mi intimidad a la historia». No es que esto suponga variación alguna de la posición sociopolítica del autor, suficientemente consolidada a lo largo de su ingente obra, pero la necesidad de reconocerse en algunos sucesos, en algunos hitos históricos y de cuestionarse de qué forman han influido en su intimidad le han llevado directamente a la figura mitológica de Prometeo ―sobre la que Luis García Montero había escrito ya un poema― protagonista de este libro que nace del encargo que el director teatral José Carlos Plaza le hace para el Festival de Teatro Clásico de Mérida. la figura de Prometeo encarna la rebeldía, la libertad, la lucha por la propia identidad, pero también la confianza en los valores más arraigados del ser humano y a partir de esa simbología García Montero ha ejemplificado «La resistencia de nuestro héroe castigado me permitía plantera mi mirada sobre lo común en un momento en el que la capacidad de resistencia es necesaria para seguir defendiendo valores que se consideran fracasados, traicionados, inservibles». Probablemente, no estuviera muy lejos de estas palabras la intención de Esquilo en su tiempo al escribir su “Prometeo encadenado” porque, sin duda, fue consciente del peligro que supone someterse sin resistencia a los deseos de los dioses.
El ”Prometeo” de nuestro autor es un ser desdoblado entre la juventud y la ancianidad: «Los diálogos entre los dos Prometeos se mueven entre las tentaciones que recibe el joven por parte de Hefesto, Océano y Hermes, y el acoso del coro, un círculo de personajes que representa bien la masificación de lo deshumanizado y las irracionalidades del populismo», por eso, el melancólico optimista que es García Montero, defiende el valor de la esperanza para enfrentarse a las vicisitudes de una época que parece poner palos en las ruedas de la humanidad a la menor oportunidad. El joven Prometeo se pregunta si ha merecido la pena robar el fuego a los dioses después de ver lo que los mortales han hecho con él. El viejo Prometeo le responde que, a pesar de toda la iniquidad, de las injusticias, de las guerras y catástrofes que ha provocado el ser humano, a pesar del castigo que los dioses le han infligido, merece la pena. Solo tiene que ser paciente y confiar, seguir dando crédito a la esperanza. En este diálogo entre ambos Prometeos, se puede resumir el mensaje de esta obra: Prometeo joven: «No conviene honrar demasiado a los mortales. A mí no me ha traído ningún beneficio. Es una raza ciega», a lo que el Anciano responde: «He aprendido a conocerte en medio del dolor. La luz pertenece al día tanto como la oscuridad. No lo olvides, porque solo así podrás vencer a Zeus. Sigues creyendo en los seres humanos. Esa es tu desgracia, pero también la grandeza de tu destino, un tesoro mayor que la libertad que puedas conseguir mañana». Alguien que tiene muy presentes en su modo de vida los principios de la Ilustración no puede dejar de mostrar su preocupación por efectos como la perversión del lenguaje, a manipulación de conceptos o la censura de todo sentido crítico que llevan a cabo, con éxito evidente, los grandes poderes, semiocultos tras máscaras progresistas en muchas ocasiones, económicos y políticos: «El neoliberalismo ha legitimado en nombre de la libertad una dinámica de avaricia e impudor, y genera miseria, y rompe las reglas de fraternidad e igualdad que hacen posible la convivencia». Contra esta suma de corrupciones tanto semánticas como factuales el ser humano actual debe resistir, mantener la esperanza, y la poesía es un excelente antídoto: «Creo que la verdad es el mejor secreto de la poesía», escribe García Montero. La verdad a secas para contrarrestar los bulos, las falacias, las realidades paralelas que crea la llamada posverdad. La verdad a secas para ser uno mismo, para afianzar la identidad en los valores éticos y sociales que la posmodernidad trata de suprimir.  Luis García Montero determina su conducta siguiendo un manual de instrucciones, una especie de credo vital, cimentado en su experiencia, una experiencia que busca la realización social de los ideales humanistas. Son doce puntos, entre los que destacamos el último, «Solo el amor es más fuerte que el odio. Solo el amor resiste a la muerte».
De los diálogos de los dos Prometeos, de los del coro podemos entresacar un catálogo de los temas sobre los que reflexiona Luis García Montero en sus ensayos y en su poesía, por eso este libro no es una mera revisión del mito de Prometeo, sino otra oportunidad de reivindicar la necesidad de tomar conciencia de la depauperación y menosprecio de lo público por parte de los oligopolios económicos, mediáticos, políticos, etc. Prometeo es un canto a la resistencia, un símbolo de que, pese a todo, la libertad sigue estando en nuestras manos.
·         Reseña publicada en https://elcuadernodigital.com/2022/09/19/resistir-es-vencer/