PIER PAOLO PASOLINI. MARAVILLOSA Y MÍSERA CIUDAD. POEMAS ROMANOS. TRADUCCIÓN DE MARÍA BASTIANES Y ANDRÉS CATALÁN.

EDITORIAL ULTRAMARINOS

Se cumple este año el primer centenario del nacimiento del, entre otras cosas, poeta, director de cine y controvertido analista sociopolítico Pier Paolo Pasolini (Bolonia, 1922-Roma, 1975). Las extrañas circunstancias de su muerte en la ciudad que le acogió desde 1950 han sido analizadas pormenorizadamente y aún suscitan interpretaciones encontradas, pero para nuestro cometido, el de leer su poesía, tales elucubraciones, carecen por entero de interés. Si conviene situar al poeta en los suburbios de una ciudad que es capaz de estimular hasta el extremo su apetito de vida y, por otra parte, de sumirle en el desencanto. La situación de precariedad laboral y económica que sufre los primeros años de su estancia romana influye en esos sentimientos de manera innegable y, cómo no, en su escritura. Roma, escriben los autores de esta edición, «tiene dos caras. Fea y hermosa. Seductora y chocante. Fragmentada y total. Enorme, ilimitada, cruel y socarrada» y el título de este libro, “Maravillosa y mísera ciudad”, que proviene de un verso de Pasolini, en el que se agrupan poemas en los cuales el poeta hace alusión a la ciudad, resume perfectamente esta idea. Pasolini, desarraigado y expectante ante al caos en el que ha desembocado su vida, se ve como «un hombre de verdad, / uno que de verdad pierde el don / de su juventud, que verdaderamente muere» y, al mismo tiempo, celebra la sensualidad y el gozo, la «suerte que es tan nueva / como para gritar de asombro». Los poemas que integran este libro trazan una especie de recorrido autobiográfico y, como tal, muestran distintos estados de ánimo ―Pasolini parecía tener un carácter ciclotímico, a tenor de los cambios radicales que expresan sus versos―. La euforia que nace del deseo colmado contrasta con esa angustia que desprende la descripción de los lugares de la periferia por los que discurría su vida: «Corría el crepúsculo fangoso, / dejando atrás agitadas dársenas, mudos / andamios por rioni impregnados / de olor a hierro, a harapos / recalentados, que bajo una costra de polvo, entre casuchas de latón / y desagües, alzaban sus paredes / nuevas y ya negras, contra el fondo / de una metrópolis desteñida». La minuciosidad con la que están descritos esos paisajes suburbiales plagados de edificios medio en ruinas y de chabolas que crecen sin control alrededor de la metrópolis desteñida nos permite recrear el tipo de vida marginal con absoluta solvencia. Se recrean con fluidez narrativa situaciones, lugares, situaciones personajes anónimos que sufren por anhelos insatisfechos y malviven cargando con el peso de cientos de esperanzas frustradas. Pese a todo, como decíamos, Pasolini entresaca de la miseria y el desaliento la «fiesta del pasar y el mirar», pero no estamos sugiriendo que el poeta sea un observador en la distancia, en absoluto. Era en esta marginalidad en donde encontraba la nobleza y la honestidad más vívida del ser humano, como denunciaría en muchos de sus escritos. Su naturaleza hipersensible le condujo a vivir, en muchas ocasiones, a merced de sus instintos, de ahí que las experiencias que articulan los poemas están dramatizadas con un vigor realista, en muchos casos de carácter social, aunque eso no excluye el sesgo imaginativo que nutre su retórica: «El escándalo de contradecirme, de estar / contigo y contra ti; contigo en el corazón, / en la luz, contra ti en las oscuras vísceras; // traidor a mi estado paterno / ―en mis ideas, en mis atisbos de acción―/ me sé ligado a él en el arrebato / de los instintos, de la pasión estética» escribe en «Las cenizas de Gramsci».

El volumen se completa con «Notas a pie de Roma», que son una especie de documentada guía de viaje por la Roma de Pasolini, guía, recuerdan los editores, «puede utilizarse para recorrerla sin moverse de casa, o puede usarse, libro en mano, para recorrer los confines de la ciudad siguiendo los poemas, las películas y las descripciones sacadas de diversos textos en prosa de Pasolini» y con el apartado titulado «Contextos», que consta de dos ensayos. El primero, «Pasolini en Roma», escrito por Franco Buffoni (Gallarate, 1948) uno de las voces poéticas más seguidas de su país, quien diserta sobre la muerte violenta del poeta y escribe que «No es verdad que lo matara su propia debilidad, aquella que lo inducía a ponerse en situaciones de “riesgo” con jóvenes varones “heterosexuales”. La homofobia ha ayudado a enmascarar y ha hecho más cruel un delito político». El segundo texto, «Walkabout Pasolini», se debe al arquitecto Francesco Careri (Roma, 1966) y en él analiza las transformaciones que ha sufrido la ciudad desde la muerte del poeta. Ambos ensayos ponen el broche final a esta modélica edición que con tanto mimo han preparado María Bastianes y Andrés Catalán, a quienes, desde estas páginas, queremos trasmitirles nuestra enhorabuena.

  • Reseña publicada en El Diario Montañés, 13/05/2022