KE YANG. LAS DOS MITADES DE LA MANZANA DEL MUNDO. TRADUCCIÓN DE HUANG YI. ADAPTACIÓN POÉTICA DANIEL GASCÓN. PRENSAS UNIVERSITARIAS DE ZARAGOZA.

No son frecuentes las traducciones de poesía china actual al español. Podemos encontrar en los estantes de las librerías innumerables ediciones y antologías de poesía china de la llamada Edad de Oro, de poetas de que escribieron durante las sucesivas dinastías que gobernaron el imperio chino, pero cuesta encontrar la obra de un poeta contemporáneo ―por fortuna, internet ha roto este aislamiento y existen en el mercado algunas antologías, como Un país mental. 100 poemas chinos contemporáneos (Kriller71 ediciones) o Antología de Poesía China Contemporánea (Simplemente editores) compilada por Sun Xintang y Zhou Sese―, por esa razón debemos agradecer a la editorial de la Universidad de Zaragoza y la colección «La gruta de las palabras», que dirige con tanto acierto Fernando Sanmartín, la publicación de esta antología, Las dos mitades de la manzana del mundo, del poeta Ke Yang, de quien este lector nada sabía. Nació en la provincia de Guangxi en 1957 y es, además de poeta, editor y presidente de la Academia de Poesía China. Es un destacado representante entre los poetas de la «Tercera Generación» que emergió y adquirió notoriedad a comienzos de los años ochenta y representante de la tendencia de escritura popular en la poesía. Ha publicado poemas y ensayos en numerosas revistas respetadas incluyendo Shikan (Poesía). También ha publicado poemas en revistas no oficiales como Tamen, Fei- Fei y Yi -Heng .Algunos de sus poemas han sido traducidos al inglés, japonés, alemán y otros idiomas, entre ellos el español. Ha publicado más de diez libros de poesía, incluyendo Intersección desconocida y Poemas selectos de Yang Ke. Ha sido profesor universitario y ha impartido de conferencias sobre la Nueva Poesía China. Ha sido galardonado con importantes premios, entre ellos el Primer Premio de la provincia de Guangxi.

Con estos datos básicos nos enfrentamos a una poesía de marcado carácter narrativo, muy descriptiva y muy apegado a la tradición cultural de su vasto país de origen: «Era yo quien espera los tiempos pasados. / Era yo quien recuerda el día de mañana. // El año pasado en Los Ángeles rugiste en voz baja. / Descubrí de repente que era yo el chico robusto que levantó el peso muerto con todo el orgullo de China». No faltan tampoco alusiones a la cultura occidental, que el autor integra con fortuna en su discurso: «La mariposa desgarra el sueño de Zhuang Zhou: / y se posa en la flor de Kandinski» y es que, para Ke Yang «Una manzana y otra manzana / en las palmas, el hemisferio oriental y el occidental / tan cerca, como dos amigas de la infancia». Estos referentes son producto de un amplio conocimiento artístico y filosófico que se trasluce en versos de carácter sentencioso, como estos: «A vista de pájaro todos los sufrimientos son insignificantes», «La vida es tan mezquina como las conchas / abandonadas en la playa» o «Hay un río que separa el mundo de los vivos y de los muertos». Los elementos naturales adquieren aquí un carácter simbólico, herencia, sin duda, de su propia tradición poética, pero, como decíamos, Ke Yang no es ajeno a la tradición occidental, así, cuando escribe «Es inevitable que a veces la belleza te ponga triste», se percibe el eco de Rilke, o cuando utiliza la ironía como elemento distanciador ―«¡Qué lujo es morir siendo feliz!»―y la metáfora como sublimación de lo prosaico ―«Las llamas que brillan en el horno son / hadas que bailan con zapatos estampados»― y de la incapacidad para sobrevivir en el mundo actual  (léase el poema «Relacionado y no relacionado»), lo que nos recuerda al Prufrock de Eliot. Evidentemente, una antología como esta no resulta suficiente para conocer a un poeta de una obra tan extensa para quien «La fuerza del libro / es más potente que cualquier ejército», pero al menos nos pone sobre la pista de las joyas poéticas que, sin duda, alberga la milenaria cultura china.