JUEVES DE POESÍA. CARMEN BELTRÁN Y ENRIQUE CABEZÓN. UNIVERSIDAD DE SAN JORGE.

Este breve volumen recoge varios poemas de Carmen Beltrán y de Enrique Cabezón, dos de los poetas más dinámicos, no solo con respecto a su propia escritura, sino promoviendo de forma incansable lecturas poéticas, proyectos editoriales, encuentros y todo tipo de actividades que tengan que ver con la poesía, aunque no solo con ella.  La oportunidad de convocarlos de nuevo la ha propiciado la Universidad San Jorge de Zaragoza.

Los poemas de Carmen Beltrán (Logroño, 1981) ―autora de títulos como Prohibido jugar (CELYA, 2004), Pecado original (Ediciones del 4 de agosto, 2007), Cuaderno de sal (Los libros del señor James, 2010), Ser como el pan (Poética y peatonal, 2014) y La meteoróloga de sí misma (La Cabaña del Loco, 2018)―se agrupan bajo el título Polígono y cuenta con la presentación de la poeta Isabel Bono que firma opiniones como esta: [los poemas de Carmen Beltrán] ordenan la vida y abren ventanas con la misma naturalidad con que organiza y ventila el dormitorio de sus hijas».  La utilización de un lenguaje cotidiano que intenta detenerse en momentos concretos de la experiencia provoca que esta sea de inmediato compartible: «las ocho menos diez / siempre cinco minutos tarde / enfilo el polígono / está hacia el este / siempre es de luz en el camino / a la espalda / mis hijas duermen / mis sueños también». La ausencia de puntuación y de mayúsculas al comienzo del verso contribuye a resaltar un ritmo que se adapte al ritmo musical de la frase, más que a la rigidez métrica. Beltrán no se demora en circunloquios, va directamente al objeto, a la situación, al momento, por eso su expresión es sumamente concisa, pero lo es también porque «hay palabras / que en vez de germinar pudren / que algunos caminos / son muy fértiles / y otros un féretro». Como se ve, estamos ante una poesía libre de ornamentos que pone especial énfasis en la precisión de las imágenes y en la economía de las descripciones: «rotonda, parque, río / a la derecha / la vía del tren / un concesionario / una empresa de mensajería / una gasolinera, un taller / a la izquierda…». Los frecuentes encabalgamientos combinados con una puntuación aleatoria dotan al poema de un significado que trasciende la mera anécdota y lo que es un personal acto cotidiano se transforma en una sensación colectiva que afecta y emociona a cualquier lector: «pensar que tu dolor no es único / es lo primero para la salud mental »/ y casi lo contrario de ser poeta / no hay agonía pequeña / sino mal narrada / alguien debe contar también / el oficio de ser sombra», escribe Carmen Beltrán en esta pequeña, pero magnifica muestra de su quehacer.

Muy distinta es la poesía de Enrique Cabezón (Logroño, 1976 ) ―autor de, entre otros, los títulos Territorio de ceniza (Kabemayor, 2003, Dios cabalga los lomos de las muchachas (LF Ediciones, 2005), No busques lágrimas en el ojo del muerto (Germanía, 2006), Existir en los días (Eclipsados, 2009),  y Desdecir (Amargord, 2013). Además, ha publicado el e-libro La traición en los colores (Página de Nausícaa, 2001), el dietario Sílabas trabadas (La casa del loco, 2019) y la novela Una semilla (Los libros del gato negro, 2021―, un poeta políticamente comprometido, como resalta con acierto Víktor Gómez en el prólogo, en el que, entre otras cosas, afirma que Cabezón practica «Un saber y un escribir en el que lo culto y popular se relacionan y retroalimentan simbióticamente. Sus temas son todo lo que la vida cotidiana se puede vivir conflictivamente, el deseo, el amor, el sexo, la amistad, las relaciones laborales, generacionales o vecinales, así como lo que es ser una revuelta contra cualquier sistema de opresión y explotación». Los poemas integrados bajo el título Circunvalación abundan en estas temáticas. Escritos en una forma híbrida, entre el poema en prosa y el poema en verso, juegan con las pausas versales para enlazar un discurso crítico y con afán didáctico, como sucedía en la poesía social del pasado siglo. Cabezón se reconoce en el epígrafe «poeta social», pese a la carga peyorativa que arrastra, pero lo hace con una alta dosis de ironía: «somos poetas sociales / sostienen // tratamos sobre problemas de gravedad e influencia mundial / por qué preocuparse de las familias que deben cruzar a pie una autovía para llegar al colegio / al médico / a la familia / … / servicios que la ciudad les ha extirpado como quien vende órganos de otro». Resulta evidente el cambio sustancial de paradigmas entre las demandas de la poesía de la década del pasado siglo: libertad, democracia, justicia, etc. y las que ahora enarbola Enrique Cabezón y otros poetas de la misma onda, más centrado en los asuntos cotidianos, de convivencia ciudadana, doméstica, podríamos decir, porque, como afirma con crudeza, «nos faltan aumentos para ver lo pequeño / pero lo pequeño mata». Y es lo pequeño, lo aparentemente insustancial y transitorio lo que, a la postre, condiciona nuestra vida. Parece que el poeta debe estar siempre buscando el sentido a la vida, exponiendo esa complejidad en unos versos que aspirar a lo sublime, pero esto no deja de ser una trampa en la que el mismo poeta, de tanto camuflarla, acaba por caer.   Enrique Cabezón es muy consciente de esta estratagema, como podemos comprobar en estos versos: «éramos o no / poetas sociales / con esa excusa nos agasajaron en un festival / local gloria poética / lo social / / comunitario benéfico colectivo general // no es sustancia de escritura en la paleta del bardo provinciano / no es un valor en sí / qué gris y coetáneo drama / así que yo / farsante de aedo que perdió la épica por el camino / me acuerdo / y me cago todas las mañanas / en los muertos de los poetas que miran distraídos para otro lugar / como si lo que pasa en su ciudad no fuese con ellos / andan perdidos / abstraídos de musa y muso / los pobres ni ven / ni oyen / ni se quieren enterar». No es la única denuncia que mantiene Cabezón en estos versos, pero nos sirve para verificar el tono entre sarcástico y fustigador de conciencias. Jueves de poesía ha reunido a dos excelentes poetas en una bella edición de la que solo podemos poner un reparo, su brevedad. 

Reseña publicada en

https://elcuadernodigital.com/2021/07/13/jueves-de-poesia/