PABLO NERUDA ESPAÑA EN EL CORAZÓN. HIMNO A LAS GLORIAS DEL PUEBLO EN LA GUERRA. EDICIÓN FACSIMILAR.

EDITORIAL TRES PUNTOS.

La primera edición de “España en el corazón”, de Pablo Neruda, se publicó en Santiago de Chile y salió de la imprenta el 13 de noviembre de 1937 con una tirada de 2000 ejemplares que se agotaron rápidamente. La edición estaba ilustrada con dieciséis montajes de Pedro Olmos que se reproducen en esta edición facsimilar. Posteriormente, en concreto un año después, el 7 de noviembre de 1938, se realizó una edición artesanal de la mano de Manuel Altolaguirre, impresa en el Monasterio de Montserrat con un papel confeccionado en un viejo molino con telas, uniformes y banderas enemigas. Se imprimieron 500 ejemplares y muy poco después, el 10 de enero de 1939 se imprimió una segunda edición con una tirada de 1500. Ambas están compuestas en el tipo elzeviriano, que es el mismo que se utilizó en la composición de la revista “Hora de España”. La editorial Renacimiento publicó en 2004, centenario del poeta, una edición facsimilar de esta edición impresa en el Ejército del Este.

    En octubre de 1936 Pablo Neruda se traslada de Valencia a París, ciudad que sirve de puente para su traslado a Chile. Ese mismo mes de octubre funda en su país la Alianza de Intelectuales Para La Defensa de la Cultura, un organismo de apoyo a la República española, y, como hemos dicho, gestiona la publicación de “España en el corazón”, un libro escrito a caballo entre España, Francia y la travesía marítima, que supone un cambio estético radical en la visión poética de Neruda, hasta entonces fuertemente influido por la poesía visionaria, de raíz surrealista, en gran parte de la mano de Alberti, con quien mantuvo una fuerte amistad desde que arribó a España, y de Lorca, a quien había conocido en 1933 en tierras americanas. Ahora sus preocupaciones son otras y aunque hay algunos precedentes –los poemas “Las furias y las penas” (1934) y “Reunión bajo las nuevas banderas”, por ejemplo- acaso motivados por la llamada Revolución de Asturias, se considera “España en el corazón” en primer libro de poesía política de Neruda. De hecho, el poema “Carta a los milicianos”,  fue publicado por Rafael Alberti en la revista “El mono azul” de forma anónima. El poema comienza así: “No han muerto! Están en medio /  de la pólvora / de pie, como mechas ardiendo! // Sus sombras puras se han unido / en la pradera de color de cobre / como una cortina de viento blindado, / como una barrera de color de furia, / como el mismo invisible pecho del cielo. // Madres! Ellos están al pie del trigo, / altas como el profundo mediodía, / dominando las grandes llanuras!”. Neruda escribe ahora una poesía testimonial, con un lenguaje sencillo y con un claro objetivo propagandístico, aunque el poder metafórico de su palabra poética subsiste y se eleva por encima de las consignas. No solo su poesía experimenta ese cambio tan trascendental. También sufre una transformación su concepto de poeta. Pasa a ser ahora no un mero cronista, sino un combatiente más, un combatiente que esgrime la pluma como arma, un combatiente consciente de que la poesía, la palabra, es un instrumento efectivo de lucha contra la injusticia. Según Ludwig Renn, no quería escribir historia sino hacer historia y para hacerla, debe estar en el frente de batalla.

     Neruda, en su afán didáctico, dirige sus poemas/manifiesto a los lectores, sus hermanos en la lucha, a los milicianos, a los brigadistas y a todos esos seres anónimos que sufren la violencia y la sed de venganza, por eso, en sus poemas,  increpa, censura, maldice. El titulado “Explico algunas cosas” es suficientemente explícito: “Generales / traidores: / mirad mi casa muerta, / mirad España rota: / pero de cada casa muerta sale metal ardiendo / en vez de flores, / ero de cada hueco de España / sale España / pero de cada niño muerto sale un fusil con ojos, / pero de cada crimen nacen balas / que os hallarán un día el sitio / del corazón”. Este poema se puede leer también como un resumen de la vida feliz que disfrutaba Neruda antes de la guerra. Rodeado de sus iguales, España supuso para el futuro Premio Nobel, la confirmación de sus ideales poéticos, la confraternización, una situación personal idílica, más aún si se tienen en cuenta las penurias que había sufrido en su periplo asiático. Y qué mejor homenaje a un país que le robó el alma que ese poema, “Cómo era España”, en que va enumerando topónimos de pueblos y ciudades españolas, de esa “España recorrida / por sangre y metales, azul y victoriosa / proletaria de pétalos y balas, única / viva y soñolienta y sonora”. Contra lo que podría pensarse, este tipo de poesía no ha perdido vigencia. Por desgracia, no son pocos los motivos –sí, por fortuna, de diferente índole-, que nos obligan a estar alerta y a desdeñar el uso de la palabra como forma de denuncia. Esta joya es la mejor manera de constatarlo.

Reseña publicada en el suplemento Sotileza de El Diario Montañés, 15/06/2021