Mª VICTORIA MARTÍN GONZÁLEZ. LA HUELLAS DE MIGUEL HERNÁNDEZ EN CARTAGENA, LA UNIÓN Y CABO DE PALOS.
MALBEC EDICIONES.

Mª Victoria Martín González ha publicado numerosos trabajos sobre la región de Murcia y, especialmente, sobre Carmen Conde. Profundiza ahora en la relación que mantuvo Miguel Hernández con algunos lugares de dicha región, un asunto ciertamente muy estudiado, pero que todavía nos depara algunas sorpresas, como subraya el director de la Fundación Miguel Hernández, Aitor L. Larrabide en el epílogo: «Por una parte, las similitudes de los hechos sucedidos en La Unión con motivo de la revuelta minera del 7 de marzo de 1916 y las que se reflejan en la obra teatral hernandiana “Los hijos de la piedra”, redactada al calor de las excursiones a la localidad minera y a la vecina Cartagena en el verano de 1935; por otra, las novedades en forma de documentos procedentes del Patronato Carmen Conde-Antonio Oliver y relativos a la excursión a Cabo de Palos de los misioneros y miembros de la Universidad Popular el 25 de agosto de es mismo año 1935». No es menor mérito de este documentadísimo libro con una excelente contribución iconográfico que aporta no solo datos de carácter literario, sino topográficos y sociológicos, Su autora explica que su estructura «se distribuye en tres partes, siguiendo las tres etapas del circuito […]: desde la ruta de Cartagena, con Antonio Oliver, Carmen Conde y la Universidad Popular, pasando por La Unión con María Cegarra y la memoria de su hermano Andrés y acabando en Cabo de Palos con el recuerdo de Gabriel Miró», pero no se queda solo ahí, porque el volumen incluye además una antología de textos de los autores citados relacionados con las experiencias vivida durante aquellos días. El recorrido hernandiano está perfectamente descrito y pormenorizado de forma didáctica. La relación de Miguel Hernández, en primer lugar, con Cartagena, ciudad a la que arribó el 29 de julio de 1933, recién publicado su primer libro, “Perito en lunas”, invitado por los amigos de la Universidad Popular —creada por Carmen Conde y Antonio Oliver el 4 de julio de 1931— a realizar una lectura de su obra. El segundo viaje se produjo a finales de agosto de 1935, invitado por la Universidad Popular dentro de los actos programados para celebrar el tricentenario del fallecimiento de Lope de Vega: «Miguel Hernández —escribe Martín González— impartió su conferencia el día 27 de agosto. Pero llegó a Cartagena antes, para participar en la excursión que se celebrará el día 25 de agosto, día de san Ginés, copatrón de Cartagena. El lunes 26 lo ocupó en La Unión, el martes 27 dio su conferencia sobre Lope de Vega y a partir del día 28 emprendió su viaje de regreso a Orihuela». La autora desmenuza y recorre con los ojos del visitante las calles de Cartagena por las que el poeta transitó en su breve estancia. Otro tanto hace con La Unión, y alude al conocimiento que tenía el poeta de los problemas que atravesaban los mineros de la comarca. Sensibilizado con la precaria situación de los trabajadores, escribió un poema con tono de crítica social, «Oda al minero-burlona», que comienza con esta estrofa: «Cuando quiero, minero, te transito, / uva te pisoteo; / todo el mundo te huella sin que un grito, / profundo esclavo y reo / de la roca, te arranque un mal deseo». Tanto María Cegarra como Carmen Conde habían ya denunciado tal situación en sus respectivos libros, “Los pozos muertos” (1933) y “Los vencedores muertos” (1934) y en una obra escrita al alimón, “Mineros”, obra que creó serias divergencias entre ambas poetas. La obra teatral “Los hijos de la piedra”, que Miguel Hernández escribiera, tiene como base los sucesos del 7 de marzo de 1916, cuando, en palabras de Díez de Revenga, «se perpetró una auténtica rebelión con huelga general duramente reprimida por las fuerzas del orden y la existencia de un cacique real que solía ir acompañado de un sicario». Con María, vecina de esa localidad, mantenía Hernández una creciente amistad, por eso, el 26 de agosto aprovechó su visita al municipio para compartir con ella el día. La visita a Cabo de Palos la efectuó el día antes, La excursión tenía como objetivo «visitar la biblioteca gestionada por gente del pueblo a través de las directrices de Carmen Conde y Antonio Oliver». El volumen, como hemos dicho, finaliza con el apartado «Textos para el camino», una selección de escritos de Miguel Hernández, Carmen Conde, Antonio Oliver Belmás, María Cegarra y Gabriel Miró, que frecuentó, como dice Díez de Revenga «el privilegiado paisaje» de Cabo de Palos. Mª Victoria Martin González ha sabido combinar con destreza la erudición, vastísima, con el afán didáctico y el entretenimiento en una narración que, en ocasiones, adquiere el tono novelesco y esto, por supuesto, tiene mucho mérito. Ella misma explica en una entrevista el contenido del libro: «No es un ensayo al uso. Tampoco es una colección de anécdotas u ocurrencias, ni estamos ante literatura pura y dura. Es verdad que tiene mucho dato, pero definitivamente no es un recopilatorio de citas; el investigador que le interese podrá encontrar más de doscientas referencias al final del libro (ni siquiera al pie; quería darle agilidad a la lectura), pero es una obra narrada y construida desde la emoción y el amor hacia mi tierra. Además de un homenaje a los autores que en ella aparecen y un título “interactivo”».

  • Reseña publicada en Sotileza, suplemento de El Diario Montañés, 5/03/2021
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