ALBERTO MUÑOZ. HILOS DE TIEMPO. EDITORIAL LIBROS INDIE

En los últimos años Alberto Muñoz (Torrelavega,1954), vinculado durante décadas al mundo artístico como pintor y autor de collages y fotografías—se licenció en Bellas Artes por la UPV—,  sin abandonar dichas disciplinas, se ha decantado también por la literatura, en concreto por la poesía —ha publicado tres libros: Pastor a la intemperie (2014), Dislocaduras (2017) y Presagio de un relámpago (2019)— y, ahora, por la narrativa. Este Hilos de tiempo está integrado por 28 relatos que, aunque independientes entre sí, mantienen, según el autor, «relaciones con los otros cuentos a través de personajes y circunstancias que reaparecen y van trenzando, como la urdimbre a la trama, distintos hilos tendidos en cada relato». Y es cierto, porque tortugas, enanos, presencias fantasmagóricas y personajes históricos, por ejemplo, se trasvasan de un relato a otro. Las circunstancias escenográficas también poseen un hilo conductor que las asemeja, los hechos narrados con un lenguaje preciso, analítico, descriptivo, lírico en contadas ocasiones, parten de una situación habitual en la que, sin embargo, pronto surgen las extravagancias, las anomalías que subvierten el curso de los acontecimientos y transforman la realidad en un lugar en el que la ensoñación campa a sus anchas. Estos hilos de tiempo bien pueden sugerir la estrecha relación que tiene lo consciente con lo inconsciente, la fantasía con lo real, ambos, como las caras de una moneda, son indivisibles y confieren verdadero sentido a la realidad. Decía Pedro Salinas que la realidad sola no basta, es insuficiente, se parte de ella con el fin de llegar a otro lugar, y esto es lo que hace Albero Muñoz en unos relatos elaborados con perseverancia, buen oficio e imaginación, porque la escritura consiste en ver una cosa e imaginarla  al mismo tiempo. El trayecto temporal en el que suceden estos relatos se inicia en la protohistoria con el cuento titulado «Historia del tiempo del sueño» y finaliza en un futuro, si no apocalíptico, cuando menos inquietante, distópico, en el que, por cierto, también hay un enano que además es un fantasma. En medio, más de veinte maneras de desnudar lo que consideramos real, entre los que destacaría los titulados «Kant herido», «Doble posibilidad» o «Siga a ese taxi», aunque cualquiera de ellos encierra alguna de esas sorpresas que mantienen en vilo al lector, algo que, en sí mismo, supone todo un reto.