MIGUEK AGUDOMPERTÉRRITO-PLUSCUAMPERFECTO

MIGUEL AGUDO OROZCO. IMPERTÉRRITO PLUSCUAMPERFECTO. COL. AFORISMOS. EDITORIAL LA ISLA DE SILTOLA

El neologismo «parapensares» sirve a Miguel Agudo (Tarragona, 1976) para definir lo que otros consideran aforismos, y no carece de sentido este afán por poner límites a este cajón de sastre en el que se ha convertido el término aforismo, término que ha sobrepasado con creces los límites que abarcaba su intención inicial. Según la RAE, un aforismo es «una sentencia breve y doctrinal que se propone como regla en alguna ciencia o arte […] un aforismo es una declaración breve que pretende expresar un principio de una manera concisa, coherente y en apariencia cerrada». Paradójicamente, los textos incluidos en Imperfecto pluscuamperfecto se adoptan por norma general a la exigente y precisa de la RAE, lo que no ocurre, y esto no supone en ningún caso censura alguna, en la mayoría de los títulos adscritos al género, como luego veremos.

     Miguel Agudo Orozco es, además de poeta (ha publicado libros como Cuando Herodes la tierra, en 2009 y Amorexia, en 2014, en cuyos títulos se puede percibir el gusto del autor por el aspecto lúdico del lenguaje), profesor de Filosofía —«El filósofo es el único animal que tropieza dos veces con la misma idea», escribe—y artista vinculado al collage, algo esto último que también posee un matiz lúdico importante. Y no es baladí subrayar estas actividades porque, sin lugar a dudas, han dejado su impronta en estos parapensares que ahora comentamos. Impertérrito pluscuamperfecto es un libro unitario, aunque las materias son variadas, algo previsto si tenemos en cuenta que, como piensa Agudo, «Un libro de aforismos más que una sopa de letras es un palto de tallarines».Como vemos, el propio aforismo es objeto de escrutinio: «Los aforismos son frases sacadas de contexto», hasta el punto de preguntarse si «¿La definición de aforismo es un aforismo?». Probablemente sea así, aunque la respuesta afirmativa encierra una especie de trampa, sobre todo si tenemos en cuenta que «Cuatro de cada tres aforismos son falsos». Si aplicamos el mismo sentido del humor que abunda en el libro, ese que permuta el sentido de frases hechas o las reconvierte dotándolas de un sentido, si no opuesto, si diferente al sacarlas del contexto en el que las usábamos (recordemos la definición de aforismo que nos ha proporcionado el autor) y que resulta tan cercana a la greguería ramoniana, nada nos sonará a impostado, al contrario, esa variedad de temas a las que hacíamos mención está tratada siempre con cierto desparpajo, sí, pero esto no resta profundidad reflexiva, porque, junto a un ingenio que casi podríamos denominar como irreverente, coexiste una intensidad reflexiva notable. Solo así se pueden doblar los pliegues de la realidad sin que queden arrugas, como ocurre con los neologismos creados a partir de ligeras variaciones sobre palabras del diccionario, como himnocente, localitarismos o adoctrinar. También encontramos significados diferentes para palabras de uso habitual: «Metamorfosis: el conejillo de indias es un chivo expiatorio» o «Desamortizar es borrar aquellos corazones blancos de aquellas pizarras verdes» (La lengua de la almohada, un libro de Luis Fernando Sánchez Pendones, publicado recientemente por la editorial Libros del Aire, abunda en ejemplos de ambas variantes). Impertérrito pluscuamperfecto es un libro lleno de humor y de sugerencia que no pretende dogmatizar sobre ninguno de los asuntos de los que trata, un libro que disfrutarán quienes se internen en sus páginas, aunque sacará mayor partido ese lector «que sabe leer entre líneas», el lector «de código de barras».