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JAVIER SÁNCHEZ MENÉNDEZ. ÉTICA PARA MEDIOCRES. COL. AFORISMOS. EDITORIAL LA ISAL DE SILTOLÁ.

Lo primero que nos llama la atención de este libro es el título: Ética para mediocres, pero, antes de adentrarnos en sus páginas, conviene saber, ¿qué es la mediocridad? La RAE es muy escueta al respecto: «Cualidad de mediocre», pero ¿quiénes son los mediocres? Para definirlos recurrimos al filósofo francés Alain Deneault, quien dice que «Ser mediocre es encarnar el promedio, querer ajustarse a un estándar social, en resumen, es conformidad. Pero esto no es en principio peyorativo, pues todos somos mediocres en algo. El problema de la mediocridad viene cuando pasa a convertirse, como en la actualidad, en el rasgo distintivo de un sistema social». Bien, esta definición se adapta mucho mejor al contenido del libro que vamos a comentar. Pero vamos a acotar el término un poco más. Daniel Gascón los ha definido en un artículo reciente de forma contundente: «Los mediocres se reconocen entre sí, en un clima de impostores que oscilan entre la complicidad y el miedo […] Practican una ética y una estética de la acomodación; contribuyen a crear un gigantesco trampantojo que encubre la opresión y la rapacidad». Creo que ahora ya estamos en condiciones de ponernos manos a la obra y emprender la lectura de Ética para mediocres, el nuevo libro de Javier Sánchez Menéndez, un libro que, sin renunciar a la indagación de carácter sociológico, se centra más en lo filosófico y en lo poético, sectores en los que la mediocridad y la impostura se retroalimentan y se propagan de manera exponencial.

     Es preciso reconocer que el lector tiende a mostrarse más benevolente con las reflexiones que lee cuando estas muestran cierta afinidad con sus propios pensamientos, pero, a menudo, la complicidad surge aun cuando no se esté de acuerdo con lo argumentado porque el rigor en la forma de expresarlo seduce por sí misma. Ambas situaciones se dan en este libro de Javier Sánchez Menéndez, libro en el que su autor ha sabido interpretar y desenmascarar un fenómeno tan corrosivo como el de la mediocridad, una mediocridad que unifica criterios, que los nivela tomado como medida cotas bajas y que, por su propia supervivencia, suele aborrecer de lo que se sale de la norma, lo distinto, un mediocridad que ve en lo diverso una anomalía que hay que erradicar. «La mediocridad —escribe Javier Sánchez Menéndez— es el esmero que ponemos en creer las mentiras», una mentiras que tranquilizan las conciencias, las adormecen.

     Javier Sánchez Menéndez se ha enfrascado en un proyecto de tal envergadura que puede amedrentar a los más timoratos. Numerosos libros de poemas, Fábula —«un manual de contemplación» distribuido en diez volúmenes, de los que se han publicado hasta la fecha cinco— y los diversos títulos que recogen su obra aforística —resumen y esencia de un pensamiento en absoluto acomodado a las servidumbres de la realidad— conforman un corpus estético de alta pulsión vital que, sin embargo, no pierde de vista las raíces del ser y su vinculación con la naturaleza porque «El camino de superación es un camino de pensamiento, de introspección, de naturaleza. Y dentro de la naturaleza en la compasión por el débil ahí está la raíz de la bondad».

     Ética para mediocres está dividido en cinco secciones que tienen profundas concomitancias conceptuales. La reflexión sobre la mediocridad se realiza no solo en la sección que da título al libro, sino también en las restantes porque cuando escribe, por ejemplo, sobre literatura, sus opiniones buscan desenmascarar a los oportunistas: «La cantidad de nombres que aparecen por todas partes, que se exhiben y que exhiben, que nadie recordará en unos años», escribe atinadamente. Otro tanto ocurre cuando indaga sobre ética y moral («¿Moral? No la queremos. Admiramos la ética»), sobre las contradicciones del ser humano o sobre el mismo aforismo, sobre el que ensaya numerosas definiciones, aunque nos quedamos con esta: «Aforismo es misterio y es silencio, pero también es tributo» .

     Como vemos, los aforismos que integran Ética para mediocres son fruto de un pensamiento que ha sabido trascender lo abstracto y descontextualizar el lenguaje que lo nombra para aproximarse al concepto, esa mezcla de atención y contemplación, eje central de su búsqueda existencial y sintagma donde convergen sus inquietudes y sus reflexiones. Los aforismos de Sánchez Menéndez son ideas, sentimientos, expresiones intelectualizadas a través de la paradoja que nacen en busca de un lector paciente y crítico, un lector que desprecie la mediocridad, porque «La mediocridad nos aleja de la sensatez, de la cordura y de la discreción». El libro finaliza con una reflexiones de mayor extensión que la propia del aforismo, aunque lo de menos es el género en el que las queramos encuadrar, lo que nos interesa subrayar es que denuncian el exceso de vanidad que lleva aparejada la mediocridad, el ansia de protagonismo que, generalmente, mantiene una relación inversamente proporcional a la calidad del autor, y un servilismo que hace de quien lo ostenta, un ser inseguro y rencoroso, un ser, en definitiva, mediocre.