NENI

NENI SALVINI. ERAN SÓLO PARA LO OCULTO DE LA AUSENCIA. POESÍA REENCONTRADA. TRADUCCIÓN CARLA TABORA SALVINI. ANIMAL SOSPECHOSO EDITOR.

La vida de Neni SalvIni (Carrara, Italia, 1924) está marcada por el nomadismo. Poco tiempo después de su nacimiento, se traslada con su familia a Brasil, a Río de Janeiro, ciudad en la que trascurre su vida desde la infancia hasta la madurez. Allí estudio Filosofía y Letras y se convirtió en profesora. En dicha ciudad publicó además sus primeros libros de poesía, Do mar longo (Del mar lejano, 1951) y Sinos de arena (Campanas de arena, 1956) —este último, recogido en esta edición—. En 1962, de nuevo cambia de país. Esta vez su domicilio se establece en Caracas y será aquí donde trascurra la parta más importante de su vida. Aunque retomó su vida profesional, su actividad como poeta se vio resentida y acabó por eclipsarse del todo, editorialmente hablando. El cambio de lugar, en este caso, operó un cambio sustancial en su manera de relacionarse con el mundo. «Dejé la escritura —afirma Salvini en una entrevista con la poeta Concha García— y la duda fue mayor. Yo me sentí humildemente que estaba invadiendo un campo que yo no alcanzaba. Era mayor de lo que yo podía hacer y entonces dejé de escribir. Yo me sentía muy unida a Rilke, que pasó tantos años sin escribir, ¿pretenciosa, no?». En realidad, como decíamos, no dejó la escritura, sino la edición. Fue guardando los poemas que iba escribiendo dentro de un sobre que guardaba en un cajón de su escritorio. Hay poetas que hacen de su vida la esencia de su poesía y hay otros que supeditan esta a la vida. Este parece ser el caso de Neni Salvini. «La poesía de Neni Salvini —escribe en el prólogo Juan Pablo Roa— se había integrado , fusionado a la vida familiar, a la existencia sin más adornos que la propia existencia».

   El presente volumen —excelentemente editado— recoge prácticamente toda la producción de Salvini. Ha quedado fuera el primero de sus libros, Do mar longe, ante la imposibilidad de hallar una copia del libro original. Si está incluido el segundo de sus libro, en la parte final de este volumen, y los inéditos que reposaban en un cajón, inéditos que, en algún caso, han sido corregidos por la autora cuando se le planteó la posibilidad de esta edición.

  La poesía de Neni Salvini busca la esencialidad por medio de versos breves, generalmente sin puntuación y con una sintaxis fragmentada, de ahí su prosodia minimalista y de orientación mística. La anécdota existe —La joven en la ventana / sacudió el paño del adiós / volver no existe / entre flores de maracuyá / que sólo un momento triste / olvidado ya tan pronto— pero actúa como soporte de la reflexión metafísica consecuente, como podemos comprobar en el poema transcrito. La sucesión de días, el paso del tiempo, la rutina laboral y familiar son asuntos que se traslucen en sus versos («encuentro familiar / bordar la flor tenue de la rutina / coser sin prisas / las pulsaciones del corazón / en la invención del misterio»), el resbaladizo significado de las palabras («Por la ventana abierta / quise arrojar las palabras. / al principio divididas / en sílabas parecía más fácil / menos pesadas / palabras sutiles de infancia…») que la condujo a guardar sus poemas en un cajón: «Mi sobre de poemas / guardé en la gaveta / estaba listo para el olvido / aunque alguna vez volviese / para el comienzo del rehacer». Afortunadamente, estos poemas guardados celosamente durante años, han conservado intacta la buena poesía y han salido al encuentro con el lector, a quien, probablemente, asombrarán.