JUAN MALPARTIDAJUAN MAL.

JUAN MALPARTIDA. OCTAVIO PAZ. UN CAMINO DE CONVERGENCIAS. FÓRCOLA EDICIONES

No es fácil aportar nuevos datos sobre la vida de Octavio Paz (1914-1998), descrita pormenorizadamente en sucesivas biografías y testimonios de personas que lo conocieron y compartieron con él algún periodo de su vida. Cabe hacer mención al respecto a la importante labor de Guillermo Sheridan, inmerso en un proyecto colosal, el de escribir una tetralogía sobre la vida del Nobel mexicano, del que ya ha publicado tres títulos, “Poeta con paisaje”, “Habitación con retratos” y “Los idilios salvajes”. No cabe duda de que tan magno planteamiento dejará pocas grietas para futuras investigaciones y, por ende, de que ninguna de ellas se podrá emprender sin una consulta previa a este compendio documental. Si la vida del poeta, como decimos, no admite ya demasiadas especulaciones, su obra, sin embargo, sigue estando más que viva que nunca y son incesantes los estudios que se hacen sobre ella, tanto en su vertiente ensayística como en la poética. Las perspectivas desde las que parten dichos trabajos no pueden reducirse a un determinado punto de vista, porque eso significaría reducir la figura de Octavio Paz, quien siempre apostó por lo que Antonio Machado llamó «la esencial heterogeneidad del ser», a una univocidad redundante y castradora. Juan Malpartida (Málaga, 1956), ensayista —“Margen interno. Ensayos y convergencias” (2017) y “Antonio Machado. Vida y pensamiento de un poeta” (2018), son los estudios que han precedido a “Octavio Paz. Un camino de convergencias”—, traductor, crítico, autor de diarios y excelente poeta —este mismo año ha publicado “Río que vuelve”— ha recopilado en este volumen una serie de artículos sobre Octavio Paz que publicó entre 1992 y 2014, debidamente revisados, en los que aporta una mirada particular cargada de sugerentes interpretaciones que a este comentarista, lector de Paz desde que comenzó a escribir poesía, le han permitido comprender con mayor amplitud el pensamiento poético del admirado escritor. Aunque ordenada al final del volumen, el libro incluye una entrevista que Malpartida realizó a Paz en 1988 para la revista “El Urogallo” y que, a mi modo de ver, hubiera sido conveniente —las opiniones del propio Paz hubieran sido un buen preámbulo de lo que Malpartida nos ofrece posteriormente— situarlo al principio de esta biografía intelectual —la biografía de los poetas está en sus poemas, escribió en su ensayo sobre Pessoa, algo que pensaba sobre sí mismo— divida en nueve capítulos, solventemente encadenados gracias a unas ideas motriz que se van repitiendo con distintos enfoques. En «La persona y el mundo», Malpartida realiza un breve recorrido por la vida del poeta —«Paz ha sido, sobre todo, un poeta: uno de los poetas fundamentales del siglo XX»—, pero no lo reduce a lo anecdótico, por el contrario, le sirve de base para desmenuzar la evolución de su carácter —«Paz era exigente. Hablaba pausado y se interesaba por la vida y las obras de los demás», escribe— y de sus reflexiones, sustentadas en la libertad de pensamiento, en la crítica a todo movimiento, ya sea político o religioso —Paz no era creyente—, que coarte la libertad individual. su independencia ideológica, como sabemos, le puso en el centro de numerosas controversias, en su país y fuera de él: «Siendo un hombre que se negó a todo jesuitismo ideológico, que quiso mirar de frente y decir lo que veía y pensaba, se vio insultado o negado de manera más o menos frecuente hasta el final de sus días». Pero ¿cuáles son los fundamentos sobre los que gravitan la obra de Paz? Malpartida los desgrana en los sucesivos capítulos, pero debemos resumirlos en unas líneas: Paz, a nuestro entender, era lo que podríamos llamar, con todas las precauciones, un poeta metafísico que veía en el cuerpo la imagen del mundo en rotación, un mundo que se construye a través del tiempo y de la historia, «El cuerpo —dice Malpartida— siempre está en el ahora, pero el hombre no siempre vive en el presente o tiene presente el cuerpo y, con él, sus sentidos». En libros como “El arco y la lira”, uno de los ensayos poéticos más importantes del siglo pasado, Paz hace una cata desde el Romanticismo para analizar los vínculos que le entroncan con la modernidad, plagado de referencias literarias y filosóficas; es una «sabia combinación de conceptos y descripciones alimentados por la frecuentación vívida de la poesía», conceptos que podemos vislumbrar tanto en su poesía como en sus ensayos, tales como la otredad, «el descubrimiento del tú», la alteridad, la impotencia del lenguaje (la influencia de Mallarmé es notoria, como lo es, en el aspecto físico del amor, en el erotismo —del que hace un novedoso análisis en “La llama doble”—, la de André Breton), para expresar la totalidad de la experiencia, la importancia de la textura de la palabra, su corporeidad y la posibilidad, inherente en ella, de suscitar analogías, «unir esto y aquello, lo visible y lo invisible suscitando realidades inéditas», la concepción del tiempo y del hombre como ser histórico. Nada mejor que las palabras del propio Paz para certificarlo:«lo que caracteriza mi poesía es esta noción profunda del tiempo. y ese tiempo mío, individual, es también un tiempo histórico que se resuelve finalmente en algo que no es histórico: la poesía».

* Reseña publicada en el suplemento Sotileza de El Diario Montañés, el 17/04/2020