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ÁNGEL PETISME. LA CAMISA DE MACHADO. PRIX INTERNATIONAL DE LITTÉRATURE ANTONIO MACHADO. EDITORIAL SILTOLÁ

No cabe duda de que en los últimos tiempos estamos asistiendo al resurgimiento de la poesía comprometida, una poesía que, sin embargo, no pierde de vista el análisis de la propia intimidad del poeta en relación a su propio ser, aunque también se implica en la realidad circundante. Para denominarla así, seguimos las palabras de Luis Bagué Quílez en su libro Poesía en pie de paz, galardonado con el Premio Internacional Gerardo Diego de Investigación Literaria. Escribe Bagué: «Según esta acepción —se refiere a la acuñada por Jan Lechner en su libro “El compromiso en la poesía española del siglo XX (1968-1975)”—, la poesía comprometida es aquella en la que el autor procura abrir su intimidad a las preocupaciones colectivas y compatibilizar la interioridad psíquica del sujeto con los acontecer externos que pautan el discurrir el mundo actual. Se trataría de una lírica que no renuncia al egotismo ni a la meditación elegiaca, pero que ensancha este espacio discursivo con una mirada atenta al universo urbano y al entramado cívico subyacente». Pues bien, La camisa de Machado, el nuevo libro de Ángel Petisme (Calatayud, 1963), encaja a la perfección dentro de estos parámetros, unos parámetros, por otra parte, frecuentados habitualmente por Petisme en su larga trayectoria, jalonada por importantes premios, como el Claudio Rodríguez por el libro Cinta transportadora (2008); el Jaén de Poesía, por La noche 351 (2011) o el Miguel Labordeta por El dinero es un perro que no pide caricias (2015). Una camisa sucia es el reclamo simbólico del que parte el poeta para dar cuenta de las penosas circunstancias que sufrieron los republicanos que se vieron obligados a dejar la patria ante el violento avance de las tropas fascistas. Incardinando en sus versos versos del propio Machado, Petisme reconstruye ese penoso trayecto y el dramático final utilizando la técnica del monólogo dramático, poniendo en boca de Machado estas reflexiones: «En coma profundo en la otra cama, / aún siento que me cuida en su delirio. / ¡Adiós madre, adiós madre! / Cerrado el horizonte a cualquier esperanza / presiento ya el final. / Impávido, resignado la espero». Pero la voz de Machado es la voz de muchos de los exiliados, como Cernuda en el poema «Coyoacan, 1963», y el exilio de los republicanos, su lucha por la libertad y la democracia es el pretexto para denunciar otras injusticias más actuales, como lo sucedido en Grecia por causa del rescate bancario y las condiciones leoninas que impuso la Comunidad Europea: «Estoy en el Pireo con los niños de la tormenta, / en las rosas de la bancarrota, junto a los pensionistas, / en las esquinas del miedo, en las palabras sin saliva, / en lo silencios de esperanza de Grecia…» , como los niños/soldado: «Me obligaron a matar a mis padres. Tenía doce años. / Enseñé a las lágrimas a correr dentro de mi cabeza, / a disparar contra soldados del gobierno, a cargar / en mi frente los fardos y las balas», como esa España gobernada por políticos corruptos: «¿Qué haremos con España de los Trsites Destino, / con su trono vacío, su puerta giratoria, cuando al viejo golpista putero, entre algodones, / le obliguen a claudicar los consejeros del Gas natural? / La sangre azul rebasa manicomios, cuentas suizas» o como la ocupación israelí en la franja de Gaza: «En la colina de Sderot los israelíes traen sus sillas / para ver los últimos movimientos en Gaza. / Aplauden enardecidos al escuchar las explosiones». Petisme no elude ninguno de los males que aquejan a una sociedad tan desigual como la nuestra y reivindica conceptos como gratitud, libertad, dignidad o amor, a pesar de saber lo poco que significan hoy en día, porque se han convertido en «palabras gastadas». Su confianza en el poder redentor de la palabra quizá peque en algunas ocasiones —el poema titulado, en un guiño evidente a Blas de Otero, «La paz y la palabra» es un magnífico ejemplo—de un exceso de sentimentalismo en el que las buenas intenciones, enumeradas de forma prosaica, empobrecen el resultado estético del poema, y es que no resulta fácil deslindar la proclama, la consigna cuando la indignación ante los acontecimientos es tan grande. En todo caso, prevalece la verdadera poesía, porque Ángel Petisme conoce perfectamente los riesgos de supeditar lo poético a lo ideológico y sortea con pericia la tentación de dejarse llevar por el dogmatismo. Su escritura es directa, con una casi total ausencia metafórica y con una prosodia que guarda muchas similitudes con la prosa, con el discurso político, me atrevería a decir, todo en ello en pos de un efecto revulsivo que pretende despertar a las conciencias adormecidas. El libro finaliza con el poema «La camisa de Machado», en el que Colliure, el pueblo costero en el que fallecieron Antonio Machado y su madre, funciona como símbolo de esa otra España más generosa y benevolente, más justa y solidaria que todos anhelamos: «Aquí descansa la otra España, / los Campos de Castilla, los Cantares, / el Olmo Viejo, los mundo sutiles, / los Proverbios, estelas en el mar. / Un hombre silencioso y bueno. / La libertad, la soledad de España».

* Reseña publicada en el suplemento Sotileza de El Diario Montañés, 10/01/2020