REBECCA LEHMANN

LO QUE PUEDO OFRECER

Lo que puedo ofrecerte ahora no es mucho

más de lo que ya has cogido.

Tu, velo de sombras barriendo

el suelo al anochecer, arrinconando motas de polvo,

juguetes perdidos, último aliento de mi penoso insomnio.

 

O tú, niña, ya he nacido,

la que arrancó el oro de mi cabello

y deterioró un buen diente.

 

O tú, niña, yo lo no soporté,

malformado, muerto y extraído quirúrgicamente,

lo advertí muy pronto, esperanzado amor.

 

O tú, niña, yo podría soportarlo,

resbaladizo embrión acurrucado

dentro de mí, apropiándose de mi sangre anémica,

llevándome a la cama, mareada y con náuseas.

La mano en mi abdomen, te imagino allí

e imagino que no estás allí.

 

Te imagino allí, e imagino que no estás allí,

como el chico de cara dulce que conocí,

el que murió de una sobredosis de heroína,

durante aquella noche, solo en su apartamento,

cuando quise besarlo, pero no lo hice.

 

Algún día puedo decirte cuántas veces

lamenté ese no beso

mientras montaba en mi bicicleta por un camino rural,

mientras fregaba las baldosas

de la ducha, mientras preparaba

el almuerzo de mi único hijo,

Te lo diré algún día, o no.

 

Estarás allí para escuchar

con la nieve cayendo sobre

el cementerio detrás de mi casa.

Estarás allí, o no.

 

Versión de Carlos Alcorta