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JOSÉ LUIS GÓMEZ TORÉ. EXTRAMUROS. ESCRITOS SOBRE POESÍA. EDITORIAL LIBROS DE LA RESITENCIA, 2018

EL autor madrileño, José Luis Gómez Toré (1973) compagina de manera notable su labor creativa en el ámbito poético —entre sus obras señalamos: Se oyen pájaros (2003), He heredado la noche (2003), Un corte que no sangra (2015) o Hotel Europa (2017)— con su labor ensayística —La mirada elegíaca. El espacio y la memoria en la poesía de Francisco Brines (2002) o El roble de Goethe en Buchenwald (2015)—, en la cual abarca una amplia gama de intereses que sobrepasan con creces la tradición española («aunque mi ámbito de trabajo es deudor del contexto español, […] no he querido dejar de prestar atención al otro lado del Atlántico, a esa poesía que, a falta de otro nombre mejor, llamamos hispanoamericana», escribe nuestro autor). En ambos campos, el poético y el investigador, Gómez Toré brilla con una intensidad inusual. No hace mucho comentamos en estas mismas páginas su último libro de poemas, Hotel Europa, y hoy, hacemos otro tanto con Extramuros. Escritos sobre poesía, un libro que recoge ensayos, artículos y reseñas sobre poesía contemporánea publicados en diferentes medios a lo largo de los últimos años, eso sí, como el propio autor advierte, algunos de ellos han sido objeto de actualizaciones y de correcciones.

     Extramuros está dividido en cuatro secciones de muy diferente alcance. La primera de ellas, titulada como la totalidad del volumen, «recoge —en palabras del autor— textos que, de una manera u otra, presentan una visión más general de lo que es la escritura poética o plantean cuestiones tales como la relación entre la poesía y la filosofía o entre poesía y política». Abundando en este último extremo, Gómez Toré afirma que «El lenguaje no está al margen del poder. Tampoco el lenguaje poético, tantas veces cómplice del tirano y del príncipe, pero en él late la precaria esperanza de otro lenguaje que no se ejerza como dominio: la utopía de la palabra inerme». Dice bien nuestro autor cuando habla de utopía, porque, a tenor de la degradación paulatina y sin precedentes que esta sufriendo el lenguaje, mantener alguna esperanza de rectificación, de salvación es, hoy en día, algo más propio de desubicados o de seres de otro planeta que del ciudadano corriente. Los mensajes publicitarios (incluimos aquí, por supuesto, las soflamas políticas), la perversa comunicación que plantean las redes sociales y la falta de un diálogo equitativo entre seres que comparten inquietudes comunes está convirtiendo el lenguaje en una herramienta utilitarista y mercantilista a la cual se priva de lo trascendental, con todos los inconvenientes que esto conlleva. Enjundiosos ensayos como «Filosofía y poesía en Hölderlin» o «¿Poesía y compromiso?» nos invitan a profundizar en cuestiones sobre la cuales se viene debatiendo con posturas enfrentadas, incluso encarnizadamente contrapuestas, en ámbitos académicos y periodísticos. Hablar sobre al autonomía del arte o, por el contrario, sobre su conexión con las circunstancias históricas en las que se produce es moneda común en los debates estéticos. Gómez Toré no esconde sus argumentos: «… el momento de autonomía de la obra artística resulta imprescindible, y sin embargo, desde el carácter doble de la obra como experiencia, desde el “carácter doble de la obra de arte como algo autónomo (que en su autonomía está determinado socialmente) y algo social. (Adorno, 2004, 279)».

     La columna vertebral de «Un templo vacío», la segunda sección, es la obra de José Ángel Valente, un autor por el que Gómez Toré profesa especial veneración y de quien destaca la profunda complejidad de su obra al tiempo que pone al descubierto algunas lecturas interesadas encaminadas a desacreditar su integridad estética. «Valente —escribe— es un poeta en constante evolución, que ensaya numerosos caminos (el poema en verso convencional y el poema en prosa, el lenguaje simbólico y el coloquialismo más desnudo, formas líricas puras junto con otras formas que se contagian de lo narrativo y lo dramático)… […] Aunque no completamente falsa, resulta engañosa y profundamente desorientadora la distinción entre un primer Valente (el que recoge sus primeros libros en Punto Cero) y un segundo Valente (que cuaja en los libros recogidos con el título Material Memoria)».

     «Lecturas», la tercera sección, esta divida a su vez en dos partes. La primera está integrada por estudios en profundidad de la obra de Gamoneda, Claudio Rodríguez, Ángel Crespo, de quien en 2017 editó el libro Amadis y el explorador o Ida Vitale, flamante Premio Cervantes. La segunda se ocupa de poetas más jóvenes, como Olvido García Valdés, Jordi Doce, Ana Gorría o Ada Salas.

     Por último, nos encontramos con al sección «Silva de varia lección» la cual, como su título deja traslucir, es un compendio de reseñas y comentarios de menor extensión aunque no de menor alcance, porque en toda ellas José Luis Gómez Toré despliega un conocimiento poco común del acto poético y de la variada herencia estética que precede a la escritura actual, Un libro como Extramuros seduce por las profundas y bien fundamentadas reflexiones que en él tiene cabida, pero también porque nos permite asistir a la construcción del pensamiento poético de su autor, pensamiento que se deja vislumbrar en sus poemas en la misma medida que estos estudios. Ambas lecturas son inseparables.

*https://elcuadernodigital.com/2018/12/03/jose-luis-gomez-tore-extramuros/

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