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FERNANDO MENÉNDEZ. TEMPO DI SILENCIOS. COL. AFORISMOS. EDICIONES TREA, 2018

Pocos autores —y durante tanto tiempo— han cultivado el haiku y aforismo con la perseverancia del asturiano Fernando Menéndez (Mieres, 1953). Ya sea en ediciones comerciales como esta que nos ocupa o en ediciones de autor, algunas de ellas hechas de forma manual, que tan bien se adaptan a estos géneros de fraseo tan breve. Los primeros libros de Menéndez datan de finales de la década de los 70 (en 1986 publicó en Scriptvm, la colección de plaquetes que editábamos por entonces Rafael Fombellida y yo mismo Gotas de silencio) y, desde entonces, se han sucedido las publicaciones tanto poéticas como aforísticas. En este género su primer libro, “Biblioteca interior”, data de 2003 y Tempo di silencios, el libro del que ahora nos ocupamos, es el octavo. El libro está precedido por unas palabras de Gino Rouzzi, que finaliza su disertación en estos términos: «Cada recopilación de aforismos de Fernando Menéndez es una declarada invitación al ahondamiento y a la expresión de nosotros mismos en formas provocadoras y espumeantes que componen, también musicalmente, un impetuoso himno a la vida». El planteamiento de Fernando Menéndez a la hora de estructurar su libro es, cuando menos, original, aunque la asociación musical ya la había puesto en práctica en Artificios (2014), su anterior recopilación. «En los aforismos de Menéndez —continua escribiendo Rouzzi— la música se vuelve metáfora de un precioso diálogo verbal en el que estos son palabras y notas».

Tempo di silencios esta dividido en trece composiciones musicales de muy diverso calado. Todas ellas están precedidas por citas de una variada nómina de escritores, cada una de las cuales, en una insólita asociación, corresponde a un instrumento, así, al oboe del quinteto de viento que interpreta «Las estaciones del corazón, Op. 5», le corresponde una cita del francés P. O. Sousouev: «A veces las palabras, son vagabundas» o al fagot del septeto que interpreta las «Siete bagatelas de silencio y desolación, Op. 7», le corresponde esta cita de Gesualdo Bufalino: «El sueño es de la derecha, el sueño es de la izquierda. Votar por un lúcido insomnio». Tiene, por tanto, este libro, varios niveles de lectura, en función de la prioridad que se dé a los respectivos textos que lo integran, pero, por centrarnos en los aforismos, Menéndez , como hemos dicho, un excelente conocedor del género, se atiene a una de las normas básicas de sus características esenciales, la brevedad («Un aforismo, es un esguince de la razón», escribe en la sección siete): en muy raras ocasiones, superan la línea (dejamos al margen, de forma explícita, los poemas breves y los haikús del decimotercer apartado), por lo que el lector tiene asegurada una contundencia reflexiva no muy común. Las dianas a las que disparan estas flechas verbales están dispuestas en un abanico temático muy amplio que va desde la cotidianidad («La amenaza de la imperceptible realidad», «La experiencia son las circunstancias de la vida»), la política («La monodia de toda futilidad política», «Los políticos: estúpidamente abundantes y mortales») a la belleza («La belleza es una vivencia intensa pero inefable») o el paso del tiempo («La vejez, nuestra tela de araña ya adulta»), pero, sin duda, es la reflexión sobre el propio aforismo y, por extensión, sobre la creación poética en sentido amplio, la que ocupa más espacio. Transcribimos algunos:«Un aforismo como una ventosidad del pensamiento», «Un aforismo queda hilado de claves y cadencias», «Hay aforismos que solo tiene vida en los sueños» o este último referido a la poesía: «Hay versos que sospechan de sus poetas». Como puede comprobarse por la pequeñísima muestra que recogen estas páginas, hay mucho que rascar en la superficie de este pensamiento fragmentado. Fernando Menéndez nos parece unos de los aforistas más importantes de nuestro país, por eso echamos en falta su nombre en los recuentos que con tanta asiduidad se están publicando en los últimos años. Quizá la dificultad a la hora de encontrar sus libros —de tiradas mínimas y escasa distribución— haya sido determinante en este sentido, pero con la publicación de Tempo di silencios —un libro que, en palabras que suscribimos por completo de José Ramón González, «opta por una organización compleja, que sorprende al lector al agrupar textos propios y ajenos como una sucesión de piezas musicales, cuya denominación y organización se apoya en un conjunto de precisas referencias literarias»— en la editorial Trea no hay ya excusa posible. Fernando Menéndez es, en nuestra opinión, una de las voces imprescindibles del género aforístico. Conviene que los próximos antólogos no pierdan la oportunidad de constatarlo.

* Reseña publicada en el suplemento cultural Sotileza de El Diario Montañés, el 14/09/2018