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JUAN RAMÓN JIMÉNEZ. AFORISMOS E IDEAS LÍRICAS. EDICIÓN DE JOSÉ LUIS MORANTE. EDICIONES LA ISLA DE SILTOLÁ.

Resumir en un libro de poco más de doscientas páginas la obra aforística de Juan Ramón Jiménez, acaso el mejor poeta de nuestro siglo XX y dueño, además, de un pensamiento certero y afilado como un hacha, no es tarea fácil. Uno se imagina al autor de la edición, José Luis Morante, fatigando las decenas de volúmenes que a día de hoy componen la obra ¿completa? del moguereño, dejándose la vista entre cientos de páginas en busca de ese verso suelto, de esa frase que contenga en sí misma las características del aforismo, esto es, la brevedad y la contundencia, el doble sentido y el asombro. Afortunadamente, como afirma Morante en el prólogo, el trabajo, con ser arduo, contaba con precedentes que han facilitado la tarea de elaborar esta antología: «Los más de ochocientos aforismos que integran esta compilación proceden en su totalidad de los contenidos asentados en Ideolojía, la edición realizada en 1999 por el profesor y ensayista Antonio Sánchez Romeralo, sin duda la más completa de las sucedidas hasta el presente y la más fiel a la cartografía espiritual de Juan Ramón Jiménez». Pero tal y como dice el título, el libro no está compuesto solo de aforismos, lo integran también fragmentos reflexivos sobre el arte y el poema que exceden por su extensión el marco concreto del aforismo. En cualquier caso, Morante, con acertado criterio, ha respetado «la división [de Sánchez Romeralo] en libros y secciones porque ilustra sobre la concepción terminológica del escritor». No cabe duda de que seguir la estela de las correcciones y/o rectificaciones del poeta —Arturo del Villar nos avisa de que «la tarea creadora constituía para él una afirmación de su estar en el mundo, que deseaba contemplar en un presente continuo»— hubiera supuesto una tarea ciclópea.

     Aforismos e ideas líricas es un libro tan denso que requiere de varias lecturas complementarias. No es preciso seguir un orden determinado, todo lo contrario, quizá lo mejor sea espigar entre las páginas y abrirse a las continuas sorpresas que el poeta nos depara. El mismo Juan Ramón parece dar el beneplácito a un trabajo como el que ha emprendido Morante cuando escribe: «La compilación, en poesía [nosotros lo hacemos extensivo al aforismo], por ejemplo, es válida si el esfuerzo que cueste interpretarla se ve recompensado por el revelarse de un tesoro equivalente en proporción y calidad de belleza». Por lo demás, hay tanto jugo esencial en estos aforismos que decantarse por alguno de ellos sería una temeridad, aunque reconozco que, como poeta, uno siente debilidad por todos aquellos que de manera específica se refieren al acto creador. Como crítico, sin embargo, me atrevo a seleccionar este: «No quiero compromisos literarios. Me gusta ser libre en mi poesía y en mi crítica (he procurado serlo siempre, aunque a veces me haya escedido en la cariñosa esaltación), y me gusta que los demás sean libres conmigo. Crítica libre doy y pido, pero que pueda demostrarse. Yo estoy siempre dispuesto a demostrar cuanto escribo o digo de otros o de mí. Libertad no puede, no debe querer decir, en mi caso ni en el ajeno, irresponsabilidad, disimulo o mentira».

La coherencia estética de Juan Ramón es tan grande que incluso cuando uno no está de acuerdo con él se ve obligado a rendirse a la capacidad intuitiva de su razonamiento. Esta es una de las muchas enseñanzas que la lectura de un libro como Aforismos e ideas líricas puede ofrecernos. Cada editor tiene su propio punto de vista, como no puede ser de otra forma («Hay quienes repiten inconcientemente lo que otro dice (limite de la imperfección). Quienes lo repiten concientemente. Quienes concientemente no lo repiten. Quienes no lo repiten inconcientemente (límite de la perfección)»). El punto de vista de José Luis Morante nos complace especialmente porque coincide en su mayor parte con nuestros intereses más concretos, algo que agradecemos con satisfacción.

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