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AL SUR DE LA PALABRA. POETAS MARROQUÍES CONTEMPORÁNEOS. EDICIÓN DE JUAN ANTONIO TELLO. EDITORIAL PRENSAS DE LA UNIVERSIDAD DE ZARAGOZA, 2018

La colección «La gruta de las palabras» que dirige con exquisito criterio el poeta y novelista Fernando Sanmartín ha gozado siempre de un merecido prestigio, aunque su limitada difusión haya lastrado un tanto la altura de su catálogo. Ese lastre se aligeró con la publicación de un libro tan excepcional como Poesía a contragolpe. Antología de poesía polaca contemporánea a cargo de tres magníficos traductores, Abel Murcia, Gerardo Beltrán y Xavier Farré. Otros títulos posteriores de autores como David Mayor, José Ángel Cilleruelo, Antón Castro, Ramiro Gairín o Jordi Doce han contribuido a situar dicha colección en el mapa editorial de nuestro país. Un libro como el recientemente aparecido Al sur de la palabra. Poetas marroquíes contemporáneos no hace más que confirmar lo que venimos diciendo porque, teniendo en cuenta el desconocimiento general que padecemos sobre la poesía —y, por ende, la cultura— de nuestro vecino del sur, este libro resulta imprescindible en cualquier biblioteca que se precie. Juan Antonio Tello, en la actualidad profesor del Instituto Español Severo Ochoa de Tánger y Victoria Khraiche Ruiz-Zorrila, doctora en Estudios Semíticos por la Universidad Complutense y, entre otras cosas, especialista en traducción árabe-español por la Escuela de Traductores de Toledo, son, como se ve, interlocutores privilegiados para esta empresa. En su atinado prólogo, Tello nos descubre algunas claves de lectura indispensables: «El presente volumen —escribe— nos ofrece una muestra, necesariamente incompleta, de lo escrito en las tres últimas generaciones, con sus hitos intergeneracionales, concretamente autores nacidos entre los años cuarenta y ochenta, con atención especial a aquellos escritores que están en plena producción en estos primeros años del siglo XXI». Son veintitrés poetas —en las páginas finales se añade una breve pero necesaria nota bibliográfica de cada uno de ellos— que van desde los más veteranos Abdellatif Laâbi (Fez, 1942) y Mostafa Nissabouri (Casablanca, 1943) hasta Nassima Raoui (Rabat, 1988) y Abdejaoud El Aoufir (Rabat, 1980). ¿Qué pueden tener en común poetas de edades tan diferentes? En primer lugar, su relación con el entorno y con las tradiciones de la cultura autóctona, evidentemente, mucho más tamizada en los autores más jóvenes, los cuales exhiben un cosmopolitismo similar al de, por ejemplo, sus contemporáneos europeos, aunque sin perder de vista sus raíces. Por otra parte, la relación con la cultura francófona —algunos residen en Francia y una gran parte tiene estudios filológicos relacionados con dicho país— ha dotado a sus obras de una mayor amplitud temática. No escasean los poemas de corte metafísico como la de Abdelhak Serhane (Sefrou, 1950), pero hay también autores como Jamal Boudouma (Midelt, 1973) que maneja sabiamente la ironía o Abderrahim Elkhassar (Safi, 195), uno de los que prefiero, que trasforma esa ironía en crítica social: «Haré que los soldados me sigan, / llevando laúdes y violines, / balanceándose como espigas / que se aman en un campo / y recitando el himno que se perdió», escribe en «El mago». La sensorialidad, el amor y el deseo, incluso el erotismo, también están muy presentes en algunos autores como Hassan Najmi (1960) o Abdelghani Fennane (Marrakech, 1969). Es muy posible que nuestra propia visión del mundo nos impida advertir en toda su extensión la riqueza de una poesía como la marroquí, tan cercana geográficamente, pero tan alejada culturalmente. Acaso esta limitación nos prive de valorar en sus justa medida el paso cualitativo y cuantitativo que representan las mujeres poetas que integran este libro, como Aicha Bassry (Setta, 1960), Malika El Assimi (Marrakech, 1946) o Rachida Madani (Tánger, 1951). Significativos resultan estos versos: «La poesía habla más en femenino del ser, aunque haya todavía muchos más poetas hombres» del antes citado Abdellatif Laâbi. Por lo demás, y atendiendo a esa vinculación con la cultura francés, Juan Antonio Tello abunda en ello en el prólogo: «Un comentario sobre el estado actual de la poesía en Marruecos o escrita por poetas marroquíes, pues existe un buen número de ellos que permanecen en la diáspora , no puede abordarse si no es desde la multiplicidad y la pluralidad. Las diferentes formas de expresión se ven marcadas por el plurilingüismo propio del país». A esto debemos añadir la pujanza de las diferentes lenguas que se hablan dentro de sus fronteras y que contribuyen a remarcar la idiosincrasia de su cada territorio. El éxodo permanente y las difíciles condiciones de vida que lo propician subyacen en los autores más comprometidos con el devenir social y político de su país: «El poeta —escribe Tello— ve, escucha, reescribe el mundo desde su prisma personal, lo convierte en texto, resiste y se rebela contra él, lo trasmuta por medio de la imaginación». Al sur de la palabra es una muestra mínima de la poesía marroquí, pero lo suficientemente reveladora como para despertar el gusanillo de la curiosidad que todos llevamos dentro.

* Reseña publicada en el suplemento Sotileza de El Diario Montañés, el 20/07/2018