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JOSEP MARIA NOGUERAS. AVANZAR. COLECCIÓN TIERRA. LA ISLA DE SILTOLÁ, 2018

Casi de forma simultánea han visto la luz los dos últimos libros de Josep Maria Nogueras (Alguaire, 1969). Avanzar, el libro que objeto de estas líneas y Transparent, publicado en catalán. Curiosa coincidencia para un poeta como Nogueras, que mantiene una amplia distancia temporal entre la publicación de un libro y otro. Su libro más reciente hasta este momento eraQuietud”, que data de 2009. Nuestro autor compagina, además, la creación poética con la dedicación a la fotografía, de la que somos privilegiados testigos quienes seguimos su labor a través de su cuenta de Facebook. De la simbiosis de ambas disciplinas que tanta relación mantienen, más aún en su caso, escribe Josep Maria Nogueras regularmente en el diario Segre de Lérida.

     Si habríamos tenido la oportunidad de leer algunas de esas reflexiones, con toda probabilidad hubiéramos encontrado esas similitudes disciplinares que con tanta claridad se muestran en muchos de los poemas de Avanzar, como, por ejemplo, en el poema «La mirada»: «La nieve permanece / después de dos semanas. En invierno / dormitan las preguntas // y al ventanal del mundo / se asoman nuestros nombres. // Somos los ojos limpios de febrero: / contemplamos la nieve / como quien memoriza una plegaria». No me cabe duda alguna de que esa mirada es la misma que capta a través del objetivo aquella parte de la realidad que se desea significar. La imagen descrita parece provenir de una estampa real, una estampa que el filtro de las palabras, como el filtro fotográfico, altera en busca de una mayor intensidad, tanto emotiva como artística. Pero Avanzar es mucho más que un reflejo fiel del entorno o de un estado de ánimo. Avanzar es la culminación de un estado emocional sumamente equilibrado (todos los poemas muestran un medida correspondencia entre lo escrito y lo sentido, de ahí, su economía lingüística), adquirido, a buen seguro, con la lentitud, con el paso de los años, con la madurez. Solo desde un estado de sosiego y de conformidad con el orden natural de las cosas puede el poeta escribir palabras de emocionado agradecimiento como las que componen estos versos, pertenecientes al poema «Lo que es»: «Regresa tu canción en primavera / para afirmar que todo es un regalo, / que la gracia nos nutre / en la amplitud del día».

     El tono hímnico predomina en las tres secciones en las que está dividido el libro, «Bendición», «Lenta luz» y «Donde nada se pierde», aunque, como el propio título indica, es en la primera en la que, de forma más explícita, se exterioriza la gratitud por el hecho de estar vivo y por compartir la existencia con los seres queridos. El poema se entiende casi como un rezo, como una oración ininterrumpida que el poeta canta desde el amanecer de un día hasta el amanecer del día siguiente porque en este estado de «iluminación» (hay mucha mística, digamos cotidiana, en estos poemas) el tiempo no existe: «Mientras la vida estalla en los rosales / no existe el tiempo, /solo esta eternidad / de luz y de silencio donde hallamos / nuestra conciencia en paz, nuestra morada». Podemos, sin duda, rastrear influencias de origen religioso en estos poemas, pero yo me atrevería a decir que estamos ante una mística laica, si algo así se puede afirmar, porque lo que provee de armonía a los actos del poeta no parece provenir de ninguna resolución divina sino del ritmo natural de la existencia, del acoplamiento del ser a ese ritmo que avanza de manera sosegada («Sosiego» se titula un poema de la tercera sección) «Por caminos que hemos aprendido a amar, en tardes que nos regalan la paz de los árboles familiares, la luz de los otoños rodando por el paisaje […] Llenos de amor y sin miedo a caer. / Sin dejar huella y con el espíritu más libre»y conduce hacia la mansedumbre y la paz interior. Un universo en miniatura, el universo de su entorno más cercano, le basta a Josep Maria Nogueras para sentirse dichoso, para reconocerse en el amor de los otros, para vivir «en fiel conformidad con lo visible». Avanzar es la constatación de una armonía verdadera. Uno no puede, leyendo estos poemas, más que sentir un poco de envidia hacia quien ha logrado alcanzar un estado tal de emancipación y de mesura como el que reflejan estos versos. Con unas pocas palabras verdaderas Nogueras habla de un mundo en el que todo parece estar bien hecho, un mundo propio en el que reinan la armonía y el amor y del que, sin embargo, quien esto escribe —para su desgracia— no le queda más remedio que desconfiar, pero eso es otra historia…

  • Reseña publicada en el suplemento cultural Sotileza de El Diario Montañés, el 4/05/2018

 

 

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