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13 ANTOLOGÍA DE LA POESÍA GALLEGA PRÓXIMA. EDITORA MARÍA XEÚS NOGUEIRA. EDICIÓN BILINGÜE. CHAN DA PÓLVORA & PAPELES MÍNIMOS, 2017

Esta antología es una excelente continuación cronológica de la Antología de la joven poesía gallega publicada en la página digital Enfocarte y coordinada por Noelia Sueiro, que agrupó a dieciséis poetas nacidos en las décadas de los sesenta y setenta, desde Anxos Romeo y Miro Villar, ambos nacidos en 1965, hasta María Lado, nacida en 1979 y de Punto de ebullición. Antología de la poesía contemporánea en gallego, publicada en México en 2015 en edición a cargo de Miriam Reyes, que reunió a quince poetas nacidos a partir de 1950. La Antología de la poesía gallega próxima reúne a trece poetas con edades que oscilan entre 1982, año de nacimiento de Samuel Solleiro, hasta 1996, año en que nace el benjamín del grupo, Antón Blanco. Estamos pues ante la más reciente generación poética, aunque el amplio arco temporal que abarca, casi quince años, nos incline a pensar que conviven dentro de ella, si no dos generaciones, sí puntos de vista lo suficientemente diferentes como para hablar de heterogeneidad y diversidad dentro de un propósito común, el de desembarazarse de ciertos clichés académicos aderezados con un balsámico afán pedagógico y de los «intentos de periodizar las últimas promociones demasiado apegados a criterios biológico-positivistas y generacionales, que articularon el discurso en décadas, de los ochenta y de los noventa», según escribe María Xesús Nogueira que, unas líneas más adelante nos confirma que «Desiguales en edad, heterogéneos en procedencia y, sobre todo, diversos en su lenguajes poéticos, las autoras y autores escogidos constituyen una muestra a mi entender representativa de una época que quizá sea demasiado pronto para rotular». Como hemos dicho, ese afán por etiquetar, por limitar bajo un determinado epígrafe dicha heterogeneidad resulta innecesaria incluso bajo el paraguas pedagógico, sin embargo, sí es cierto que toda antología necesita unos principios en los que asentarse, unos criterios de selección que justifiquen las inclusiones y, sobre todo, las exclusiones. El primero de ellos, y el menos controvertido, tiene que ver con la cronología, con las fechas de nacimiento de los poetas seleccionados, el segundo, aclara Nogueira, algo más arbitrario, es el de «haber publicado cuando menos un libro individual, fuese cual fuese su formato y difusión editorial» y el tercero, el más escurridizo de todos, tiene que ver con «la calidad de las aportaciones poéticas, con el subjetivismo que, de manera inevitable, su validación comporta». Hay, sin embargo, un criterio, acaso el más importante, que se soslaya, cual es el de que todos los autores escriban en gallego, esto que parece una perogrullada, no lo es, porque esta premisa obliga a dejar fuera a aquellos autores gallegos que escriben en castellano (estoy pensando en Pablo Fidalgo Lareo, por ejemplo, nacido en Vigo en 1984).

     Hemos hablado hasta aquí de la diversidad de propuestas, pero ¿cuáles son los aspectos que los relacionan? La vinculación con las nuevas tecnologías y las redes sociales parecen evidentes, así como la formación universitaria y, después de revisar las breves notas bibliográficas de cada uno de ellos, la presencia de los premios literarios en el currículum de muchos de ellos así como la relación con el mundo editorial en sus diferentes ámbitos. De cada uno de los autores, además del currículum, se ofrecen unas notas complementarias que señalan a trazo grueso algunas de las características que, a juicio de la editora, mejor definen las respectivas poéticas. Así, Berta Dávila «aborda temas como la escritura o la ausencia desde una retórica de la naturalidad»; Celia Parra «a través de una poética intimista y un lenguaje sencillo, aborda motivos como el recuerdo, la ausencia o la traición»; Andrea Nunes Brións «a través de un lenguaje natural y de un sugestivo repertorio simbólico, aborda el homoerotismo, el deseo, las tiranías del patriarcado y la violencia contra las mujeres»; el asunto de la identidad en conflicto está presente en la obra de poetas como Xabier Xil Xardón, Jesús Castro Yáñez y Samuel Solleiro, aunque en este último «con una actitud desenfadada y en ocasiones provocadora»; Alicia Fernández utiliza «un lenguaje de apariencia a veces infantil» y cargado de simbolismo escribe sobre el amor, el cuerpo y el deseo; «La creación de universos no referenciales está en la base de la poesía de Lara Dopazo Ruibal mientras que Ismael Ramos opta por «la creación de imaginarios propios alrededor de la destrucción, la pérdida y el miedo». Oriana Méndez realiza en su poesía «una reflexión sobre las estructuras del poder, el lenguaje y la barbarie» Gonzalo Hermo ha dejado atrás la poesía de carácter político para «centrase en la pérdida, la memoria, el tiempo o la escritura como ejes temáticos y desarrollar un paisaje simbólico alrededor del frío». Antón Blanco, el más joven de los antologados, tiene como ejes argumentales la destrucción y la ruina. Francisco Cortegoso (1985-2016), desaparecido a muy temprana edad «lleva la sintaxis hasta el extremo para elaborar imágenes llenas de fuerza y un discurso de inquietante hermosura que linda a veces con la poesía del pensamiento…». El panorama, resulta, a tenor de la obra de cada uno de los poetas (nos hubiera gustado que estuviera mejor representada, aunque comprendemos las limitaciones editoriales de un proyecto como este) atrayente por su complejidad, aunque la mayoría de las características mencionadas, con todas sus variantes, se puedan encontrar en los autores que viven y escriben en los cuatro puntos cardinales de nuestra geografía, lo que, por otra parte, no hace más que constatar la necesidad de romper los muros del aislacionismo lingüístico a través de la traducción regular de sus obras.

     La edición de 13 Antología de la poesía gallega próxima, realizada, en un ejemplo de colaboración, por dos editoriales, la gallega Chan da Pólvora y la madrileña Papeles mínimos posee todos los atributos formales para llamar la atención del público interesado, pero además, esta edición lleva consigo el deseo de difundir la excelencia de una poesía como la gallega y de situarla en el rango que merece dentro del ámbito poético español, algo que debemos agradecer, porque uno tiene la sensación de que, en una época en la que, afortunadamente, se traduce con regularidad a poetas de otras lenguas, estamos desatendiendo las lenguas que forman parte de nuestro común patrimonio cultural y, si no lo remediamos pronto, nos estaremos empobreciendo irremediablemente.

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