TINA SUAREZ RTINA

TINA SUÁREZ ROJAS. MI CORAZÓN ES UN CUBO DE RUBICK DESORDENADO. EDITORIAL BAILE DEL SOL EDICIONES. 2017*

Nunca fui capaz de completar las seis caras del cubo de Rubick. Los esfuerzos de mi desordenada mente resultaron ineficaces para realizar una labor que requería seguir estrictamente unos movimientos sincronizados y mucha paciencia, dos cualidades de las que yo he carecido siempre. Parece que a Tina Suárez (Las Palmas de Gran Canaria, 1971) le ocurre algo parecido, según interpreto en estos versos: «Lo manoseo para darle forma, / busco en vano la simetría de sus colores, / lo lastimo, lo acaricio, lo abandono, / cruzo de un lado a otro su piel de aristas / con la ufanía de quien sabe manejarlo», por esa razón me encuentro en una disposición excelente para apreciar las muchas virtudes de su última entrega. Nuestra autora viene demostrando en cada uno de sus libros —y son muchos ya en su prolífica trayectoria— una libertad estética admirable y una versatilidad compositiva excelente. Mi corazón es un cubo de Rubick desordenado es un libro extraño, si lo observamos desde los parámetros reduccionistas de la poesía actual, y lo es no solo porque combina diferentes registros retóricos, propios, por otra parte, de la poesía satírica sino porque, y esta es para mí una de sus mayores cualidades, porque se atreve a desmitificar tópicos —de índole popular, pero también aquellos que rozan la pedantería intelectual—, y lo hace con un humor tal que resulta contagioso. Uno cree ver en muchos momentos parodias de poetas de la Antología Palatina, a la manera de Luis Alberto de Cuenca o Jon Juaristi, aunque el lenguaje empleado por Tina Suárez busque una mayor implicación semántica que la que suponemos inherente al lenguaje coloquial, no hay más que leer el título de algunos de sus poemas: «Desquite antiburgués de la bebedora de ajenjo», «Hipótesis de una desnaranjación», «Manzanamente» o «El abedúltero», por ejemplo.

   El libro está dividido, al igual que el cubo, en seis secciones que corresponden a los colores de cada una de sus caras, pero, a pesar de que la autora atribuye a cada color unas cualidades individuales, los temas de los poemas apenas difieren. Los estilemas que caracterizan su obra son una constante. El sarcasmo, a veces teñido de humor negro, y la insubordinación semántica, tan fecunda, como vemos, por ejemplo, en el poema «Cerdo que te quiero cerdo», en el que subyace una interesante reflexión metapoética. La ironía, ciertamente escatológica en este caso, no resta un ápice de hondura a la idea que se intentan trasmitir. Como antes apuntaba, el lenguaje estos poemas va más allá de lo puramente informativo, es un lenguaje esmerado, preciso y connotativo a la vez, que juega con la pluralidad semántica, como en la poesía barroca de nuestro Siglo de Oro, que no rehúye el inventar neologismos cuando no encuentra el idioma la palabra que alumbre la idea. A propósito de esto, la propia Tina Suárez ha declarado que «Cada una de las partes de este libro representa las diferentes formas y los diferentes contenidos con los que a mí me gusta dar vida a un poema. Por ejemplo, hay una parte integrada por textos que se complacen en el juego lingüístico y de recreación en el ejercicio del lenguaje», un juego lingüístico que nos recuerda, en ocasiones, al ultraísmo. «Otra parte —continúa diciendo Tina Suárez— se centra en los guiños culturalistas e intertextuales». Aquí podemos señalar poemas como «Palmeral con eunuco al fondo», «Trabajos de amor remunerados» o «El profeta Elías visita la niña de Nabot». Por último, afirma que «hay también un corpus de poemas más intimistas, desprovistos de la máscara de la ironía, tras la que yo suelo ocultarme». Podríamos, tal vez, incluir en este apartado un poema como «Las insólitas», del que transcribo la estrofa final: «Conozco a una mujer que viene de un poema / encabalgadamente llegada de un poema / una mujer oculta entre cesuras / que rima el corazón con la nostalgia / que tira de las bridas de sus versos / y pone a relinchar tordas metáforas / una mujer herida de silencios / que no es rumor siquiera ahí en tus boca/ que rabia su condición de nombrarte/ una mujer/ que quiso ser tu musa y es solo tu poeta». Como decíamos, estas divisiones que la propia poeta confiesa, no nos parce que correspondan a las secciones del libro, antes bien, cada de una de ellas, y eso resulta aún más gratificante, está integrada por poemas de diferentes estructuras y categorías. En cualquier caso, y al margen de inocuas taxonomías, lo mejor de la poesía de Tina Suárez, lo mejor de este libro reside en su refrescante mensaje. La poesía que trata de escribir nuestra autora proviene de un poeta que sabe reírse de su oficio, así desmitifica la presunta trascendentalidad de cuanto dice, así el poema soporta el exceso de realidad que le da forma.

*Reseña publica en el suplemento Sotileza del El Diario Montañés el 29/09/2017

 

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