MACARENA

MACARENA T. VILAR. VERSO, VERDAD Y ATREVIMIENTO. EDITORIAL NEOPÀTRIA, 2016

En muchas ocasiones, un primer libro puede estar lastrado por la bisoñez del autor, una inexperiencia que le lleva a no detenerse demasiado en la estructura, del volumen, impelido por el afán de exponer una muestra lo más representativa posible de su quehacer poético, sin apenas discernir entre lo que son verdaderos poemas y lo que son meros esbozos. No es, afortunadamente, el caso que nos ocupa. Macarena T. Vilar ha organizado los poemas de este su primer libro con un nivel de autoexigencia digno de resaltar. De hecho, el libro está dividido en tres partes, «Verso», «Verdad» y «Atrevimiento» perfectamenete definidas. «Y es que —escribe la autora— mi poesía es un poco de todo ello, como la vida: juego de versos aderezados de cariño, vivencias y locura sobre la cuerda floja que a todos nos invita a tambalearnos». Son, como digo, tres las secciones del libro, pero en toda ellas prevalece un modo de composición similar, un verso fracturado que resta al discurso fluidez narrativa, sin duda, un efecto buscado, y muy logrado en ocasiones, que incrementa la tensión y realza la puesta en escena del motivo que se trata de poetizar. Y hablando de motivos, quizá uno prevalezca sobre todo ellos, la elaboración de una identidad femenina construida con independencia y tesón admirables. La vida sentimental de nuestra autora es solo la excusa para identificarse como alguien capaz de tomar sus propias decisiones, sin importarle demasiado las opiniones ajenos o los sucesivos fracasos que puedan comportar. No cabe duda de que Macarena posee un gran sentido del humor y una fina ironía con un tono entre malicioso y festivo; sabe, además, reírse de sí misma («Mi gusto por combinarlo todo/ me dejará soltera./ No admito/ que hay cosas que,/ simplemente, no casan»), por lo tanto, es lícito que se ría de o que ridiculice comportamientos ajenos. Hay otro asunto que llama también la atención y es el desparpajo con el que descontextualiza frases o dichos instaurados en nuestro acervo común, dándoles otro sentido que provoca hilaridad y sorpresa al mismo tiempo (ocurre, por ejemplo, con el poema titulado «El banquillo», en el que le vocabulario futbolístico se utiliza como símil de una relación personal en decadencia: «Jugaré al toque/ y puede que te hunda,/ te olvide/ y hasta que debute el suplente». Se tocan otros temas en el libro, claro es, pero todos son subsidiarios de ese afán testimonial que obliga a la autora a extremar la polisemia en muchos de los versos. Valga como ejemplo este breve poema: «La manitas de la casa»: «A falta de hombre/ buenas son mis manitas,/ así que/ viva el bricolaje/ aunque siempre me sobren tornillos/ y me falten gemidos…/ ¡los tuyos!». Sergio Arlandis, en un enjundioso prólogo dice de Macarena T. Vilar que «Su voz poética, rica, llena de matices, viva y refrescante en la poesía actual busca esa parte de atrevimiento que la verdad y el verso a veces mitigan con sus reglas […] la poeta usa un estilo próximo a la realidad que nos acoge, pero también un lenguaje roto, incapaz de ser fiel reflejo de quienes somos si no es a través de su transformación, de forzar la flexibilidad de los márgenes de su sentido». No podemos estar más de acuerdo. Verso, verdad y atrevimiento es un primer libro, y como tal, suenan quizá demasiado altos los ecos de algunos poetas que tienen en su veta jocosa, como en alguna canciones o en los poemas de la norteamericana Dorothea Lasky, por ejemplo, sus mayores aciertos pero se nota que quien lo ha escrito tiene una madurez poética adquirida a base de experiencias, como no podía ser de otra forma, pero también reflexionando sobre ellas a través de la lectura y lo que deja traslucir dicha reflexión es una visión madura, nunca pueril, sobre el devenir de una vida, la suya.

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