JOSEP LLUISjosep

 

JOSEP LLUÍS AGUILÓ. BANDERES DINS LA MAR. EDICIÓN BILINGÜE. TRADUCCIÓN DE FRANCISCO DÍAZ DE CASTRO. EDITORIAL VISOR, 2017*

Tuve un primer contacto con la poesía de Josep Lluís Aguiló gracias al libro Monstruos y Otros, la recopilación de su poesía completa publicada en 2014 también por Visor y traducida, como en el caso que nos ocupa, por el poeta y profesor Francisco Díaz de Castro, que lograba traspasar así no sólo las fronteras de un idioma minoritario y la escasa visibilidad que tienen para los lectores en castellano las obras escritas en cualquiera de las otras lenguas oficiales, sino las inherentes a la propia poesía, que padece de antiguo una más que lamentable difusión, esté escrita en la lengua que esté escrita. Afortunadamente, en los últimos años, aunque muy lentamente, parece que el mal está remitiendo, lo que no implica que hoy por hoy resulte más fácil leer en castellano a un autor, por ejemplo, norteamericano, que a un poeta que escriba en catalán, en gallego o en eusquera.

Banderes dins la mar/Banderas en el mar ve la luz cuando han pasado más de 8 años de la publicación del último libro, Lunario, que obtuvo el prestigioso Premio de los Juegos Florales de la Ciudad de Barcelona. Parece demasiado tiempo —sobre todo si nos atenemos a la ansiedad que padecen determinados autores, víctimas de un mono que les incita a publicar año tras año— y, sin embargo, esta sensación se evapora en cuanto comprobamos la envergadura del proyecto poético en el que se ha embarcado Josep Lluís Aguiló, y es que este volumen contiene, al menos, dos libros en su interior, uno en el que recorre la travesía dialéctica que va desde el concepto general de isla al particular de la isla con nombre propio, la isla en la que el autor vive. Un segundo libro, integrado por poemas de distinto aliento, intercalados entre los de contenido antropológico. Encontramos en ellos una enorme variedad argumental y compositiva: canciones, poemas de amor, crónicas periodísticas ( el titulado «Lamento por Xu Weidi y su hijo, asesinados en Portocristo el año 1999» resulta estremecedor), sonetos o poemas de aventuras. Consciente y orgulloso de esa insularidad, pero también crítico con la derrota hacia la que algunas de sus mejores tradiciones han derivado: de «gestionar la crueldad del paraíso» se llega a «Las ciudades fantasmas de la Isla,/ construidas con bloques/ de hormigón, cristal y palmeras». La tensión entre las costumbres del habitante autóctono y el veraneante, el turista (una «especie que tiene hábitos/ tan regulares como los salmones») que está de paso se muestran sin cortapisas, porque Aguiló siente que el origen es lo primario, lo que arma y condiciona la existencia. Uno de los objetivos de la poesía es contribuir a una mejor comprensión del mundo y del propio yo, pero esa comprensión debe contagiar además, una emoción estética gracias al uso definido del lenguaje, a las palabras, palabras que dan forma a una experiencia transformada por el pensamiento. Las palabras de Aguiló están escogidas con suma pulcritud: «Yo aprendí a fabricar/ letras, palabras, frases/ que asegurasen el retorno a casa», escribe. El cuidado, la elegancia formal es otra de las características de su poesía. Los poemas de Aguiló son construcciones perfectas que van desde la altura del primer verso hasta la raíz del último, una raíz que de descompone en numerosas ramales, en numerosas direcciones, pero todas ellas inquietantes. Aguiló consigue algo en verdad muy difícil, no perder el sentido del humor a pesar de rememorar, en ocasiones, situaciones dramáticas o de enfrentarse a la degradación cotidiana del mundo en el que vive. Antepone un distanciamiento emocional casi británico (uno detecta influencias de autores como Larkin o Auden) o busca una vía de escape en poemas de corte fantástico en los que aparecen mensajeros siderales, dragones, caballos que «cabalgan igual por la tierra y el agua», singladuras marinas por un mar secreto «donde embrujas sirenas inclemente/ para que tejan trampas en tu voz». Y es que en la poesía las mentiras son siempre verdad si están contadas con verosimilitud. Josep Lluís Aguiló ha escrito un manual se supervivencia para adentrarse sin temor en esos laberintos que se intercalan en la existencia, los del deseo y los de la conciencia.

  • Reseña publicada en el suplemento cultural Sutileza de El Diario Montañés, 9/06/2017

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