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MARY OLIVER. FELICITY. TRADUCCIÓN DE NIEVES GARCÍA PRADOS. VALPARÍSO EDICIONES, 2016

Mary Oliver, nacida en 1935 en Ohio es toda una institución en los Estados Unidos. El New York Times la califica como «far and away, this country’s best-selling poet», la poeta más vendida del país. Comenzó su trayectoria en 1963 con la publicación de No Voyage and Others Poems. Con su quinto libro, American Primitive obtuvo el Premio Pulitzer en 1984. En 1992 fue merecedora del National Book Award por su libro New and Selected Poems (1992). Otros títulos suyos, por lo que respecta a la poesía, son West Wind: Poems and Prose Poems (1997); The Leaf and the Cloud (2000); Owls and Other Fantasies: poems and essays (2003); Thirst: Poems, 2006. Our World (2007); Red Bird (2008); Evidence (2009) o Swan: Poems and Prose Poems (2010). Caracteriza su poesía la decripción de la naturaleza y de las cosas sencillas que rodean la vida de la poeta, pero no es esta una mirada neutral, Mary Oliver se implica en lo observado y expresa un punto de vista personal que proviene de su experiencia, solo parcialmente compartible: «Se trata solo de actitud», escribe en el poema «Caminando hacia Indian River». Si algún tema predomina sobre otros en su poesía es, como señalábamos más arriba, la relación del ser humano con la naturaleza, pero no estamos hablando de una naturaleza salvaje —que también— sino de esa naturaleza, de esa vegetación y de esos animales domesticados que conviven con nosotros, aunque su punto de vista intente situarse lo más lejos posible de la civilización actual. La primera parte del libro, «El viaje», abunda en esa faceta, porque, una vez tamizado el dolor de la pérdida, el viaje de la vida continua. Hay en sus poemas una voluntaria regresión, un distanciamiento de los roles culturales que han construido una idea del mundo a la medida, lo que la emparenta con autores del llamado trandescentalismo norteamericano, como Ralph Waldo Emerson o Henry David Thoreau y también con Walt Whitman. «Creo en la bondad. También en la maldad. También en el canto, especialmente cuando el canto no está necesariamente prescrito», escribe Oliver, quizá por esa vision un tanto idílica de la sociedad, su poesía ha sido calificad como «poesía del asombro». Sus poemas muestran una decidida voluntad por comprender la raíz de las cosas, por integrarse en su ciclo vital: «¿No se comparte todo en el mundo?», se pregunta, lo que demuestra, además. que Oliver posee un conocimiento profundo de las emciones humanas y de las leyes naturales.

La segunda sección del libro, la titulada «Amor», ofrece, siguiendo al poeta persa Rumí, una concepción del amor como motor insustituible de la vida, sin él, la vida carece de estímulos, incluso de sentido, la vida está vacía. Del poema «El primer amor», selecciono la última estrofa para confirmar esta hipótesis: «Aquellos días estaba hambrienta de felicidad./ Así que podría decirse que fue tan estúpido como serio./ Podría decirse que fue la primera y cálida punzada posible./ Podría decirse que sentí propagarse el calor de la alegría». El diálogo entre los amantes proporciona a ambos una forma de entender el mundo más empática porque las ideas, las distintas formas de mirar, se transforman en una confluencia permanente: «Pero también hay veces, cuando pienso en ti y sonrío,/ que se sienta enmudecido, con una pata bajo la barbilla, y solamente escucha». La última parte del libro, «Felicidad», consta de un solo poema estructurado en forma de diálogo de la autora con «Una voz de no sé dónde». La respuesta a la última de las preguntas resume, a mi modo de ver, la esencia del libro completo: «Y tienes a alguna persona en tu vida cuya mano quiera apretar?/ “Sí, la tengo”.// Seguramente entonces debes ser muy feliz allí abajo en tu corazón./ “Sí”, dije. “Lo soy”». Nieves García Prados, la traductora y autora del prólogo titulado «Quemar las cosas» afirma que Mary Oliver, «con más de ochenta años, reivindica lo salvaje del mundo y el tirarse al vacío sin protección contrariando a la rutina y a la mediocridad con el título Felicity, con el que anuncia al mundo que ha superado la depresión que parecía esperarle en la última etapa de su vida». Después del hallazgo de Dog Songs, publicado en esta misma editorial hace unos meses, Felicity confirma que estamos ante una de las grandes poetas de nuestros tiempos.

 

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