MARK WALDROM

PARA ELLOS NO HAY NADA

Nunca pueden montar desde Karlova Ves a Spitalska,
viendo otros tranvías y pálidos rostros de piedra

aplastados bajo el cristal; no pueden sufrir una picadura de insecto,
un frío espantoso o dejar que su mirada somnolienta y húmeda

descanse sobre sus pies sumergidos en el agua del baño.
Las cosas que hacemos, los programas de televisión que dejan

esas líneas de apagados colores en nuestra ropa,
las películas extranjeras cuyas letras innecesarias

de los subtítulos flotan por debajo,
las canciones que escuchamos y cantamos, nada es para ellos.

Ellos no salen a comer, ni siquiera a los sombríos
cafés casi vacíos donde la alegre vitalidad del mundo

corre en infernales ríos cruzando entre las mesas
y brilla en el suelo y sale

a la calle verde grisácea donde después llueve
y el falso techo de la nube se ilumina desde arriba;

no pueden salir al jardín y levantar la vista
a las ventanas con cortinas del dormitorio;

nunca huelen la madera lisa de las cajas
en las que los instalamos e incluso nunca ven la única y verdadera oscuridad.

 Versión de Carlos Alcorta

 

 

 

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