LI-YOUNG-LEE

DEBES CANTAR

Canta en los brazos de su padre, canta a su padre

para dormir, todo el rato viendo cómo crecen

de repente en su cara extrañas, debilitadas sombras

a medida que el tiempo pasa. Tiempo justiciero. Dulce tiempo. Porque su padre

 

lo pidió, él canta; porque están totalmente perdidos.

¿De qué otra manera, en el inmaculado mediodía, se encontrarán

uno al otro, ahora que están tan cerca? Tan cerca y perdidos.

Su voz saliendo por la ventana, corriendo por todas partes.

 

¿Era un gigante muerto? Oh, ¿cómo encontrará

a su padre? Están tan cerca. ¿Estaba invitada la muerte?

¿Por qué puerta vendrá? Todas las puertas del día

están cerradas. Debe renunciar a aquellas horas, a esa casa,

 

las extremidades recogidas, dispuestas para aprender:

Debes cantar para ser encontrado; cuando te encuentren, debes cantar.

Versión de Carlos Alcorta

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