METÁFORA (2016). FESTIVAL DE POESÍA EN NAVARRA. PLANETA CLANDESTINO. EDICIONES 4 DE AGOSTO, 2016

Este pequeño libro (pequeño en tamaño, no en contenido) es fruto de un encuentro de poetas celebrado en Pamplona hace un par de meses, organizado por el poeta Inaxio Goldaracena, que es, además, un incansable animador cultural. Tres fueron los poetas participantes: el navarro Hasier Larretxea (1982), la riojana Carmen Beltrán (1981) y la vizcaína Itziar Mínguez Arnáiz (1972). De cada uno de ellos se recoge en el libro una muestra suficientemente amplia de su quehacer poético.

Carmen Beltrán ha publicado libros como Prohibido jugar (2004), Pecado original (2007) o Cuaderno de sal (2014). Se recogen en esta antología además poemas de un libro inédito —Quemadura— que confirman una poética de los sentimientos que sabe implicar al lector, convertirlo en cómplice, gracias a la descripción sencilla de las emociones, emociones particulares que se transforman en universales. No hay necesidad de recurrir a paráfrasis verbales de grandes teorías antropológicas para mostrar el desconcierto que provoca una realidad tan deshumanizada como la que vivimos: «¿cómo suena un ser humano/ al romperse?», se pregunta la poeta., pero con esa desgarradora interrogación conviven poemas en los que la ternura y el cariño se imponen a cualquier contingencia. En la poesía de Carmen Beltrán conviven pues la denuncia con el amor de forma natural, por eso el luso de un lenguaje cotidiano es capaz de transparentarlo.

De Hasier Larretxea uno conocía su último libro, con toda justicia tan celebrado en los últimos meses, Niebla fronteriza. Hablamos de una poesía muy enraizada en el paisaje: «Escribir vida. Escribir sueño. Escribir ser. Escribir, después de la muerte.// Escribir, siempre, a través del paisaje» que guarda relación con poetas de su entorno como Kirmen Uribe o Bernardo Atxaga (por hablar de algunos de los más difundidos en castellano). La infancia es otro de los temas recurrentes de Larretxea, un poeta que volviendo la memoria hacia su origen rural es capaz de profundizar en la esencia del ser humanoy descubrir esas emociones que fluyen como corrientes subterráneas y gobiernas nuestros actos.

Itziar Mínguez Arnáiz posee ya una obra abundante y bien conocida por el lector de poesía. Títulos suyos son La vida me persigue, Luz en ruinas, Cambio de rasante o Que viene el lobo, el más reciente. Su poesía muestra un tono irónico gracias al cual seguramente la poeta es capaz de sortear los obstáculos de una realidad cruel. Sirva como ejemplo el poema titulado «Anatomía»: «Quien situó/ el amor/ en el corazón// el odio/ en las tripas/ y el miedo/ en la garganta// olvidó decirnos/ dónde diablos/ colocar la indiferencia». Ese tono irónico sirve también para poner de manifiesto conflictos interiores que determinan su particular forma de vida.

Como vemos, Metáfora recoge la obra de tres poetas de dicción diferente que, sin embargo, parecen confiar en el poder salvador de la palabra, del acto poético, si no de forma colectiva, al menos en lo que concierne a su actitud vital. Toda una aventura cultural este nuevo festival poético al que deseamos larga vida.

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