IMG_20161205_085558632_HDR.jpgREVISTAS LITERARIAS PARA ACABAR EL AÑO

Una vez más nos corresponde hablar de revistas literarias aparecidas en las últimas semanas. Algunas de ellas, Clarín es un buen ejemplo, ya suficientemente consolidadas; otras, como Veintiúnversos, dando los primeros pasos. Todas, eso sí, con su personalidad y su marca de la casa que las hace fácilmente identificables.

El número correspondiente a Septiembre/Octubre de la revista Clarín comienza con un artículo reivindicativo del hoy injustamente olvidado novelista manchego Francisco García Pavón (Tomelloso, 1919-Madrd, 1989), creador de un personaje tan inolvidable como Plinio, jefe de la guardia civil de Tomelloso y protagonista de sus novelas negras, unas novelas que poseen la particularidad de desarrollarse no en la gran ciudad, sino en la aparentemente anodina vida rural de la Mancha. Una reivindicación justa y del todo necesaria, porque, deslumbrados como estamos por todo lo ajeno, no somos capaces de valorar la originalidad de un escritor que vivió, como quien dice, en la puerta de al lado. En la sección «Inventario» encontramos también un artículo de Aitor Francos sobre Blas de Otero (recordemos que se cumplen cien años de su nacimiento, en 1916): «En Blas de Otero la tristeza no es sólo un sentimiento innato e inexplicable, arraigado en la cerrazón de su personalidad, sino que se origina en la experiencia», escribe Francos. Una entrevista de César Iglesias a Francisco Fresno, un pintor que ha decidido abandonar la pintura después de cuarenta años de oficio, ocupa gran parte de la sección «Miradas». Inmaculada de la Fuente y José Manuel Benítez Ariza escriben respectivamente en la sección «Colección de vidas» sobre dos historias de poetas cuyas vidas discurrieron por caminos muy diferentes: Ernestina de Champourcín y Los Panero. El número se completa con las secciones habituales, la dedicada a los más viajeros, con artículos de Antonio Rivero Taravillo o Juan Lamillar, entre otros, y los famosos «Paliques», un conjunto de reseñas sobre libros publicados recientemente. Como siempre, Clarín, dirigida por José Luis García Martín, combina de forma magistral la erudición con la divulgación. Las expectativas del lector siempre se ven de sobra satisfechas.

El número 6 La Galla Ciencia, una revista de factura exquisita que se caracteriza, además, por su particular apuesta poética, dedica este número a la Minoría Virgiliana II», continuación del número dedicado a esa minoría publicado en 2104, una minoría que los coordinadores de la revista (Joaquín Baños, Noelia Illán, Samuel Jara y Daniel J. Ramírez) no han dudado en subtitular «Los poetas sensatos». El volumen lo encabeza una cita de Luis Cernuda: «He buscado siempre/ lo que no cambia,/ he deseado la eternidad». Pero también se homenajea aquí al número 4 de la revista asturiana Escrito en el agua, que realizó una antología poética titulada «Poetas de los 90». Además de los poetas seleccionados entonces, entre los que se encuentraban Mesa Toré, Vicente Gallego, Juan Bonilla, Benítez Ariza, Álvaro García o Lorenzo Oliván, en este volumen encontramos otros autores que se han ganado su nombre a medida que pasa el tiempo, como Pablo García Casado, Bruno Mesa, Marta López Villar, Vanesa Pérez Sauquillo, Juan Antonio González Iglesias, Piquero, Javier Lorenzo o Ariadna G. García. Un número estupendo que degustarán principalmente los más adeptos a la estética que le da cuerpo.

Veintiúnversos prosigue su andadura con sobriedad y elegancia no exentas, sin embargo, de gusto por la aventura, porque aventureros tiene que ser sus responsables (Juan Pablo Zapater, Francisco Benedito y Víctor Segrelles) para ofrecer en cada número —comentamos el número 3— además de la revista, un pequeño gran libro, de Vicente Gallego en el número que comentamos. Todo un lujo, como los lectores podrán comprobar. Además, en la propia revista colabora un plantel de poetas excepcional, desde Guillermo Carnero, Francisco Díaz de Castro o Luis Alberto de Cuenca hasta Manuel Vilas o Luis Bagué. El número ofrece también un poema inédito de José Luis Parra, recientemente fallecido. La portada de la revista es de Dis Berlin (Ciria, 1959), uno de los pintores más reconocidos en la actualidad.

Cuaderno Ático, la revista que coordina Juan Manuel Macías, ha regresado a la palestra con paso firme, algo que nos alegra especialmente a los amantes de la poesía y la edición porque hemos de significar que la sobriedad y la elegancia con la que está ejecutada es todo un homenaje a la edición clásica, hoy tan arrinconada por nuevos diseños, no siempre todo lo atinados que nos gustaría. El número 7, editado en un primer momento en su versión digital, contiene trabajos de, entre otros, Aurora Luque, que escribe sobre la poeta Luisa Sigea, que vivió en le siglo XVI. Además, el volumen contiene poemas, textos diarísticos, traducciones, prosas y versos inéditos de poetas como, sin ánimo de ser exhaustivo, Antonio Rivero Taravillo, Sergio Gaspar, Juan Andrés García Román, José Luis Gómez Toré, Agustín Pérez Leal, Sergio Berrocal, Santos Domínguez, Juan Manuel Villalba, Álvaro Campos Suárez, Azahara Palomeque Recio, Sandro Luna, Jesús Aparicio González, Manuel Moya,, Helena González-Vaquerizo, Alfonso Brezmes, Mario Domínguez Parra (que traduce al poeta griego Costas Reúsis), Manuel Rivas González, Alfredo J. Ramos, Juan Manuel Macías, (con unos certeros apuntes sobre arte poética) y Carmen Canet (con un trabajo sobre Elena Martín Vivaldi). En la sección Biblioteca se reproducen poemas de los recientes poemarios de Jordi Doce (No estábamos allí) y Juan Carlos Reche (Los nuestros), ambos publicados en Pre-Textos. Como decía al comienzo de este resumen, Cuaderno Ático es un lujo tanto la calidad de sus colaboradores como por su esmeradísima composición.

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