ROBERT HASS

LA IMAGEN

El niño trajo barro azul del riachuelo

y la mujer modeló dos figuras: una señora y un ciervo

en esa estación en la que los ciervos descienden de la montaña

y se alimentan tranquilamente en los barrancos de secuoyas.

La mujer y el niño contemplaron la figura de la señora,

sus toscas redondeces, su gracia, su tono como de sombra.

No estaban seguros de dónde ella procedía,

pero sí sabían de dónde procedía la fascinación del niño y las manos de la mujer

y el barro azul plomizo del riachuelo

donde los ciervos algunas veces se dejaban ver al atardecer.

 

Versión de Carlos Alcorta

 

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