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JOSÉ LUIS BERNAL SALGADO. LA POESÍA DE GERARDO DIEGO (ESTUDIO BIBLIOGRÁFICO). EDICIÓN DE LA FUNDACIÓN GERARDO DIEGO, 2016

No es fácil internarse en el laberinto de publicaciones que Gerardo Diego realizó a lo largo de su dilatada y prolífica vida y salir airoso del intento. Las particularidades de muchas de la ediciones —de tiradas restringidas a unos cientos de ejemplares en algunos casos—, los libros de artista, las ediciones no venales y el carácter efímero y circunstancial de algunas de las colecciones dificultan en grado sumo dicha labor. Por si esto fuera poco, Diego no dudó en permutar poemas de un libro a otro, situándolos en secciones de diferente título, incluso encuadrándolos en distintos proyectos —alterados previamente por motivos ajenos al propio acto creativo, eso sí, de ambición común. Pero aún nos encontramos con otro impedimento más, cual es la separación temporal entre el período de escritura de un determinado libro y su fecha de publicación que, en algunos casos, se ha demorado durante varias década acaso por un dilatado proceso de escritura y de ampliación formal. Pues bien, todas estos obstáculos los ha sorteado José Luis Bernal Salgado con el rigor y la solvencia a las que nos tiene acostumbrados. Recordemos que nos hayamos ante uno de los más reputados especialistas en la obra del poeta cántabro. Suyas son las ediciones críticas de libros como Imagen, Soria, Manual de espumas o Alondra de verdad. Ha preparado también la edición en tres volúmenes de la Prosa literaria de Diego en el año 2000 y en 2007 fue galardonado con el VII Premio Internacional de Investigación Literaria «Gerardo Diego» por el estudio titulado Manual de espumas. La plenitud creacionista de Gerardo Diego, además ha escrito numerosos trabajos publicados en revistas especializadas. A tenor de este currículum, cualquier duda sobre la calidad del trabajo que presenta en este Estudio biográfico, resulta improcedente. No nos resistimos a trasladar un párrafo de la introducción en la que Bernal explica las dificultades apuntadas más arriba: «El singular y a veces desconcertante crecimiento editorial de esta obra obedece a múltiples impulsos y circunstancias, que nos deparan retrasos editoriales sorprendentes; libros ríos, que, como Guadianas, afloran en distintos momentos de la larga vida del poeta, fidelísimos a convicciones poéticas tempranas; recopilaciones antológicas engastadas en temas dominantes en su vida o en motivos cosmovisionarios permanentes, o recopilaciones simple y libremente antológicas; o bien poemarios rabiosamente unitarios, obedientes sin concesiones a una manera concreta de entender la poesía, es decir, ligados a uno de los dos niveles de su laboratorio poético, “Bodega y azotea”, cuando no a medio camino entre ambos, en una clara muestra de libertad creativa sin prejuicios ni complejos».

     De todos es sabido que esa alternancia entre bodega y azotea (así denominaba Diego respectivamente a sus poemas de corte tradicional y a los de alcance vanguardista) desconcertó a crítica y lectores, que no acababan de entender cómo era posible escribir en estrofas clásicas, por cierto, con absoluto dominio, y simultanear esa práctica con poemas afiliados al creacionismo. Ambas destrezas las fusionó desde sus comienzos como poeta (baste recordar los títulos de sus dos primeros libros, Romancero de la novia e Imagen) hasta el final de su obra (con títulos como La fundación del querer, compuesto por quince romances o Biografía continuada, que abunda en la faceta vanguardista), aunque no debemos olvidar que muchos de los poemas, de los libros, no mantuvieron una secuencia temporal corriente entre la composición y la edición. Quizá los ejemplo más notorios en este sentido sean los libros Nocturnos a Chopin y Preludio, Aria y Coda a Gabriel Fauré, escritos en 1918 y 1941 —aunque el proyecto de éste date de unos años antes— y publicados respectivamente en 1963 y 1967.

La labor que lleva a cabo Bernal Salgado consiste en ordenar cronológica cada uno de los libros publicados por Diego, sean de la entidad que sean, ediciones de autor como El romancero de la novia, su primer libro, del que Diego edito sólo cien ejemplares no venales o Imagen; libros unitarios como Manual de espumas o Versos humanos —algunos de los poemas de ese libro se incorporarían, sin embargo, a futuros libros del autor—; pliegos que adelantan poemas de libros en preparación, como Dos poemas (Versos divinos) o Égloga de Antonio Bienvenida o recopilaciones en forma de antologías, desde la temprana Primera antología de sus versos (1918-1940) a, por ejemplo, Poesía de creación. Cada uno de los libros va acompañado de la nota bibliográfica, pero Bernal añade una contextualización magnífica y un pormenorizado estudio del origen de los poemas, de los añade la datación y el lugar de su primera publicación. Se trata, como hemos dicho, de un trabajo exhaustivo y riguroso, un trabajo que requiere unas grandes dosis de erudición, pero también de ritmo narrativo porque en ningún caso la lectura de esta ingente acumulación de orígenes y filiaciones sufre altibajos ni supone un lastre que dificulte dicha lectura. Nos encontramos —como no podía ser de otra forma ya que el estudio viene avalado por la Fundación Gerardo Diego—, con un libro de un investigador, de un especialista en la poesía de Gerardo Diego en particular y en la poesía de la Generación del 27 en general, lo que conlleva una serie de responsabilidades literarias, sí, pero también científicas, y ambos registros los solventa a la perfección José Luis Bernal Salgado gracias a su capacidad para reordenar y descifrar este maremagnun de publicaciones. Él mismo nos explica que «En cada una de las entradas se ofrecen los preceptivos datos catalográficos, desde la primera a la última edición del libro; las anticipaciones de los textos conocidas y una análisis del libro, en el que sistemáticamente se abordan también aspectos referidos a la métrica o a circunstancias externas, como las dedicatorias de los poemas, aspectos que en muchas ocasiones, lejos de ser baladíes, iluminan los textos sorprendentemente».

     Este magnífico Estudio biográfico, que se completa con un apéndice que recoge una nutrida representación de las cubiertas de los libros comentados, resulta ejemplar en todos los sentidos y marca la pauta a seguir por quienes se aventuren por la selva escrita de cualquier poeta.

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