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ISAAC CUENDE. YACIMIENTO POÉTICO. ESTUDIO PRELIMINAR DE ANA GARCÍA NEGRETE. EDITORIAL UNIVERSIDAD CANTABRIA, 2016*

No es en absoluto frecuente encontrar una combinación tan aquilatada de erudición y emoción como la que ha conseguido la poeta Ana García Negrete en el estudio que ha escrito para este libro, Isaac Cuende. Yacimiento poético, y no es frecuente porque armonizar el intenso conocimiento personal que lleva aparejado una amistad tan antigua y tan consistente como la que ambos han mantenido con la objetivad propia de un estudio literario resulta, en muchos casos, una empresa imposible. Afortunadamente, García Negrete ha sabido sortear todos los obstáculos y ha escrito un ensayo que combina la profusión de datos literarios y culturales y sus propias estimaciones de carácter crítico con los puramente biográficos, reduciéndose estos últimos a lo estrictamente necesario para incardinar la actividad literaria y artística con su devenir íntimo y social, aspectos ambos indisolubles en la forma de entender el mundo de Isaac Cuende.

Yacimiento poético está dividido en dos secciones. Encontramos, en primer lugar el estudio del que venimos hablando (y al que luego volveremos) y, en la parte final, una selección de los libros de poemas que Isaac Cuende publicó entre 1971 y 1979, dejando fuera su último libro, más reciente, Contrabando. Poemas súbitos, editado en 2010 y, por tanto, presumiblemente al alcance de cualquier lector interesado. De poemas en carne viva, escrito al alimón con Jesús G. Diego, se recoge la parte titulada «Pisando la tierra»; de Wankie. Tambores africanos, el poema «Wankie»; de Poesía de superficie, poemas de la primera parte y los foemas que integran la segunda parte del libro. Para terminar, se han añadido algunos poemas visuales bajo el título de Arte-factos.

«Vida de un callealtero» titula Ana García Negrete la parte biográfica del estudio sobre Cuende, nacido en esa calle santanderina en 1930. En ella relata de forma pormenorizada la infancia del poeta, sus primeros empleos, sus aficiones —el boxeo y la tauromaquia, entre ellas—, sus primera incursiones políticas, su activismo, que se mantuvo imperecedero a lo largo de los años de manera ejemplar, su primer matrimonio, sus hijos y sus primeros escarceos literarios (Cordialmente Jesús Cancio, editado por Ramón Saiz Viadero en 1969). La aparición de la revista Cuévano (de la que se publicaron 4 números), en marzo de 1977, supone un revulsivo en una ciudad como Santander, sumida en un letargo del que le ha costado lo indecible despertar. Ana García Negrete va dando cuenta de los nuevos proyectos, de los nuevos implicados —Rafael Gutiérrez-Colomer fue uno de los más activos: «Isaac y Rafael compartieron entusiasmo y experiencias que pudieron sacar las cosquillas a la palabra. Escucharon su sonido, las innumerables relaciones, modificaron la disposición espacial y fonética del poema y persiguieron aquellas resonancias simbólicas dejadas en el ambiente tiempo atrás»—, de los contactos con formas de entender la poesía y el arte similares a las suyas, «como los grupos Zaj o Fluxus o el experimentalismo, gracias al volumen La escritura en libertad. Antología de poesía experimental, editada por Fernando Millán y Jesús García Sánchez. De estos contactos proviene el impulso para organizar las «Jornadas de Poesía Visual de Santander», en 1979. Pero la autora de este estudio, aunque la edición se dedique a la obra poética de Isaac Cuende, no podía obviar su faceta teatral, tan determinante es su labor creativa. Más de treinta años de dedicación lo confirman, bien a través de adaptaciones de obras ajenas (Heinrich Böll, Fernando Pessoa, Guillermo Gentile), como de obras propias, en algunas de las cuales también intervino como actos (Aviongrafía, 1979; El espantapájaros, 1986 o las representadas por Panteatro, la compañía que creó junto a Rosa Gil —con ella formaría también el dúo Poesía en Alta Voz, con el que llevaron la poesía a centros culturales, escuelas, pabellones, etc.). Fue, además, el primer director del Aula de Teatro de la Universidad de Santander. «La poesía y el teatro de Isaac —escribe Ana García Negrete— permanecieron a caballo entre la pulsión epicúrea que lo acompaña vitalmente y la reflexión profunda más propia de los jóvenes estoicos, dispuesto a defender la dignidad del individuo con una marcada conciencia ética que se respira en su obra».

El detallado estudio de García Negrete desmenuza cada uno de los libros aquí recogidos de forma didáctica y escrupulosa y no vamos a entrar en este escrito a analizar cada uno de ellos porque, como escribe la autora del estudio, «Toda poesía existencial navega entre la indagación retrospectiva y la experiencia enfrentadas a las cosas. Isaac ha vivido marcado por la historia de un país en guerra durante su infancia, y después bajo un régimen que duró cuarenta años tras el cual hubo que construir un sistema de libertades en regresión pendular […] Todas sus obras piensan en torno a un conflicto existencial. El dolor de la soledad, el poder, la explotación del hombre, su avaricia, su crueldad y el crimen forman el universo desde donde la conciencia, por serlo, también deja un lugar para la sonrisa y la esperanza, por amarga o trágica que sea». Después de este magnífico epítome, sólo nos queda recalcar que, como es sabido, el mejor homenaje que se puede hacer a un escritor es leer su obra y en este libro tienen una impagable oportunidad de hacerlo. Dicha lectura les proporcionará el singular conocimiento de uno de los más activos, honestos y comprometidos autores de las últimas décadas en nuestra región. Quizá para algunos, la importancia de su labor haya pasado un tanto desapercibida. Ahora es buen momento para ponerse al día.

*Reseña publicada en el suplemento Sotileza de El Diario Montañés el 21/10/2016

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