ROBIN COSTE LEWIS

LA PRIMERA EXPEDICIÓN ÁRTICA DE PERRY LLEGA A GROENLANDIA
Los perros no hablan inglés
Así que maldices a cada uno de ellos en francés,

Intentando chasquear tu nuevo látigo

Impoluto —una tira finamente pulida de piel de morsa

Desecada. Pero no hay manera.
Ninguno se inmuta.

Si pudieras hablar inuktitut, podrías
Escuchar las carcajadas del Perro Rey

Riéndose de tus intentos. Podrías entender
El silencio de Ikwah y de Analka.

Para sí reflexionan sobre como un hombre
Que gobierna tan enorme buque de madera

No puede mover a un equipo de perros de huk-huk
Ni siquiera un milímetro, y aún así cree

Que puede sobrevivir un año en el hielo
Caminando fatigosamente hacia el norte —sólo hielo

Más hielo—. Entre especiales copos
De nieve caída, y sus discusiones secretas

Sobre belleza, una corona real de perras
Hurga y ronronea, contorneándose sobre sus espaldas

Los ojos empapados y como platos, sonriendo
A su Rey, a la espera de su señal.

Versión de Carlos Alcorta

Anuncios