EMPLEO

Por entonces el tiempo parecía bien empleado pero ahora

veo que se malgastó. No es un desecho – no tuvo

un punto —no tiene forma—no tiene el estrechamiento de cintura

de un reloj de arena. En un momento determinado, la felicidad es sustituida

por el desinterés. Si me lo permites, por una vez

seré honesto. Abandoné la estela bordada del mar, desperté

cada día bien descansado, sin uso, insatisfecho. Nada

iba a cambiar, y esa era la conclusión.

Las aves marinas cantaban: ¡Proteja sus regalos! enterrando

sus desafortunados huevos en la arena —arena caliente,

disuelta, tomando la forma del cáliz del tiempo: bulbo

sobre bulbo, curvilíneo, insistente como una envejecida

odalisca. Fue una versión del amor que no pretendía

asentarse —la mejor— sin desgarrarse, pero dejaba totalmente

a merced de la rociada de ese césped segado descuidadamente al pequeño

barco de arrastre, privado de la marea o de la tempestad.

 

Versión de Carlos Alcorta

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