carmen canet

CARMEN CANET. MALABARISMOS. VALPARAÍSO EDICIONES, 2016

Siguiendo la estela de otras editoriales, Valparaíso Ediciones, editorial ya de referencia en el ámbito poético, se lanza a una nueva aventura, la creación de una colección dedicada al aforismo, un género que hasta hace poco subsistía en las catacumbas de la literatura pero que, en los últimos años, goza de una popularidad envidiable, quizá sólo superada por el haiku, el género más de moda. Y que mejor forma de estrenar dicha colección con un libro de Carmen Canet (Granada, 1955), doctora en Filología Hispánica y reconocida crítica literaria que ejerce su labor en diferentes revistas y medios de comunicación. Malabarismos, un título ajustado a lo que su interior ofrece (como «malabarista de palabras» define Canet al aforista), es su primer libro de aforismos pero debemos dejar claro desde el principio que no son éstos producto de una moda pasajera, Carmen Canet demuestra que lleva muchos años reflexionando sobre sus límites, sobre diferentes aspectos de la existencia como el amor, o la amistad, el dolor o la dicha, sobre la escritura o la vida y esto resulta evidente al constatar la fortaleza de sus juicios. No hay, como en otros autores, mucho espacio para la divagación o la duda, para la improvisación o el embelesamiento semántico. Carmen Canet se muestra, como podremos comprobar a continuación, tajante en la mayoría de sus opiniones. Hay, como digo, poco espacio para la especulación en esta escritura, acaso porque dicha especulación se ha destilado previamente en el pensamiento y ahora se reduce al hueso, a la fibra del significado.

Son cuatro las secciones que integran el volumen: «Destreza ( en la vida)», en la que la propia reflexión sobre la escritura del aforismo posee cierto protagonismo: «El aforismo es un trecho de un sendero perfumado: los que huelen las palabras las trasmiten con aroma», para dejar paso a reflexiones sobre la verdad y su contrario: «La verdad es concreta; la mentira metaconcreta»; a unos juegos de palabras que subvierten el sentido preconcebido: «No hay nada peor que perseverar en el error» o «Era una mujer que tenía una matriz ideológica» o a reflexiones de mayor calado sobre la existencia: «La vida es un borrador que no se puede pasar a limpio», por ejemplo.

La segunda parte, «Equilibrio (sobre amor y amistad)» quizá se pueda resumir en este aforismo que cae en la mente del lector como una carga de profundidad: «La amistad es una obra. El amor, un edificio en construcción y deconstrucción». «Agilidad (ideas en vuelo)», la tercera sección, contiene pinceladas, esbozos, frases sueltas, fragmentos que parecen en algunas ocasiones, desgajados de un discurso de mayor envergadura y, sin embargo, nos desasosiegan, nos inquietan porque penetran como un escalpelo en nuestra conciencia, como este: «el dolor debería hacer ruido». El libro finaliza con «Ingenio (de las artes)». Libros, películas, poetas (Neruda, Salinas, Borges), novelistas (Cervantes, Rulfo, Carmen Martín Gaite), lectura y escritura («Escribir es combatir») y, de nuevo, reflexiones sobre el aforismo integran esta última sección formando una especie de círculo cerrado sin principio ni fin, quizá porque «Los aforismos nos preguntan y nuestro pensamiento responde», quizá porque como escribe Luis García Montero en la contracubierta de Malabarismos, «Los aforismos buscan la sintaxis del tiempo, le exigen una dimensión narrativa al instante. Por eso esconden el murmullo de la lencería, aprietan las sociedades igual que un corsé, reconocen toda una ciudad en un barrio, sostienen la mirada y provocan una calma en equilibrio». Quizá porque se dan todas estas circunstancias juntas y además porque Carmen Canet, con esa certeza con la que escribe, en la que la metáfora ejerce de dardo y de diana, consigue crearnos un desasosiego interno que nos mantiene en vilo.

Anuncios