ELIZABETH WILLIS

SOBRE EL AUTOR

Sobre ella: el aire, caliente como algo acabado.

Un barco imaginario rumbo al infierno, su pie empujándolo mar adentro.

La orilla iluminada por el sol, un espejismo perfecto del pasado.

 

Estaba ladrando a las olas, pensando que ellas ladraban antes.

Pero esto no era un río. Era jueves, una palabra moldeada en plomo.

Su ojo había transformado el agua en cielo.

 

El poeta es un intruso.

 

El poeta es el rey de Roma, de Nueva York, con un pie en un barco y otro en la nívea

orilla de la razón.

Como un niño, se pregunta si podría ir allí una temporada.

 

Versión de Carlos Alcorta

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