NUEVA REMESA DE REVISTAS (1).

 La bolsa de pipas alcanzó el número 100 en el trimestre comprendido entre enero y marzo de este mismo año. La revista, dirigida por Ramón Piña desde Mallorca, cuenta con un plantel de autores muy variado, aunque muchos de ellos están ligados a la editorial Sloper, bajo cuyo sello se edita dicha revista. Combina la poesía con el relato y mantiene una pequeña sección de reseñas. En este número colaboran autores como Miguel Dalmau, Joan Payeras, Alex Oviedo, Juan Bonilla (con poemas de su libro, entonces aún inédito, Poemas pequeñoburgueses, publicado hace unos semanas por Renacimiento), José Luis García Herrera, Antonio Manilla o Rodrigo Olay. Especialmente interesante resulta el apartado dedicado al arte, con ilustraciones, dibujos y collages de autores como Pablo Gallo, Begoña Méndez o el propio Ramón Piña. Una revista modesta pero que no conviene perder de vista porque es el resultado de un esfuerzo colectivo que intenta traspasar las fronteras, no sólo geográficas, de la insularidad.

 El número 122 de Arte y Parte está dedicado a la figura tan sorprendente como desconocida en nuestro país de Ulises Carrión, artista mexicano nacido en 1941. «Provengo originalmente de México. En 1965 fui a París como estudiante. Permanecí ahí 3 años y luego —después de una breve estancia en México— vine a Holanda, en 1970», explica el autor en una entrevista. El autor, un novelista de éxito a muy temprana edad, abandona su país e inicia un periplo europeo que finalizará en Amsterdan, ciudad en la que fija su residencia en 1972, en la que desarrolla su faceta como artista experimental y en la cual fallece sin haber cumplido los cincuenta años dejando un enorme legado artístico que, sin embargo, ha recalado finalmente en la ciudad de Ginebra. El monográfico cuenta con un editorial de Fernando Huici, su director, y con trabajos de Heriberto Yépez, Tineke Reijders, Sofía Carrillo, Javier Maderuelo y Fernando Castro Flórez que abarcan todas las facetas artísticas del autor imbricándolas con sus intensas peripecias personales. La revista cuenta también con las secciones habituales dedicadas a dar cuenta de las exposiciones más relevantes tanto nacionales como internacionales y el comentario de libros relacionados de una forma u otra con el arte en cualquiera de sus variantes. La figura de este gran desconocido bien merece el esfuerzo que gráfico y documental que ha sido necesario para engarzar este excelente número. Un Ulises Carrión que escribió cosas como ésta: «Para mí no existe diferencia entre poesía y arte. Con ello no quiero decir que toda la poesía sea arte ni que todo el arte sea poesía. Con ello quiero decir que el arte hoy usa, y tiene que usar, de todos los sistemas de signos, y por lo tanto también de las palabras. Cuando ello sucede, el viejo lenguaje —la vieja poesía— no puede seguir siendo el mismo, y el arte no puede subsistir sin palabras».   Hasta primeros de octubre se puede visitar una exposición antológica de su obra en el Reina Sofía.

El 122 es también el número del último Clarín, la revista de nueva literatura dirigida desde Oviedo por José Luis García Martín. La revista mantiene unas secciones fijas.: «Inventario», una miscelánea que cuenta con artículos de Juan Bonilla o Eugenio Fuentes. «Metamorfosis», centrada en otras tradiciones, en la cual Antonio Rivero Taravillo escribe sobre el Cernuda traductor, Marcos Tramón traduce a varios poetas alemanes y María Bastianes y Andrés Catalán hacen lo propio con el poeta italiano Franco Fortini, del cual copio estos versos: «La naturaleza/ para imitar batallas es demasiado blanda. La poesía/ no cambia nada. Nada es seguro, pero escribe». Otra sección, «Colección de vidas»cuenta con artículos de autores como Aquilino Duque o Paul Brito. Felipe Benítez Reyes nos deslumbra con sus Miniaturas en «Ficciones», en la que además colabora Gabriel Insausti con unos emotivos recuerdos infantiles. Martín López-Vega conversa con Clara Janés en la sección titulada «Conversaciones». Otras secciones más breves nos lleva hasta los «Paliques», amplia sección dedicada a las reseñas de libros en los que la poesía goza de una un amplio espacio. La revista finaliza con «Las cartas boca arriba», sección en la que Manuel Neila escribe sobre la pasión por la escritura de Sta. Teresa de Ávila. Clarín se mantiene fiel a las mismas coordenadas que marcaron su inicio hace ya más de veinte años, por eso sigue gozando de la fidelidad de un buen número de lectores.

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