HENRI COLE

AUTORRETRATO CON RILE

¿Por qué se tumban

cuando los disparo?

Tanta libre,

voluntaria obediencia

parece venir

 

de una inclinación

a la servidumbre. Yo deseo

controlarme

a mí mismo mejor

pero no he madurado todavía

 

y el misterio

de la muerte no significa

nada para mí.

Quizá es mejor

ser temido que amado.

 

Los ciervos parece

que no lloran la muerte

de lo que

que han perdido,

porque en vez de eso

 

parece que acaban

de tumbarse sobre

el suelo del bosque—

después de caminar tranquilamente

como pequeñas catedrales

 

con astas como capiteles—

algo totalmente

intermedio

entre hombre y Dios,

oculto con pelo

 

rojo hasta las membranas

de sus ojos.

Qué extraño

no recordar

ni siquiera los golpes

 

en sus cabezas

que les hicieron dormir—

ser así absorbidos

por la experiencia

y después olvidar.

 

Versión de Carlos Alcorta

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