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GUNTHER CASTANEDO PFEIFFER. PERSONARIO. LOS NOMBRES DE NERUDA. SINÍNDICE EDITORIAL, 2015

Hay proyectos que, por su envergadura, se nos antojan faraónicos, casi irrealizables hoy en día y no deja de admirarnos que, sin embargo, haya personas capaces de embarcarse en tareas de tan vasta dimensión. Uno de estos beneméritos personajes es, sin duda, Gunther Castanedo Pfeiffer, infatigable investigador en la obra y la vida de Pablo Neruda que cuenta con numerosas publicaciones, muy respetadas en el ámbito nerudiano, entre ellas recordamos libros como Neruda y los barcos, Un triángulo literario. José María de Cossío. Miguel Hernández. Pablo Neruda o los artículos «Las mujeres y Pablo Neruda», «Huidobro y Neruda: un conflicto bélico» y «Los viajes de Neruda a España», entre otros muhchos. Conviene hacer mención a estas publicaciones porque en Personario. Los nombres de Neruda, el investigador nos escamotea toda referencia a sí mismo. En una época como la nuestra, cuando se engordan los curriculum vitae con datos triviales y absolutamente prescindibles, no deja de llamar la atención este ejercicio de humildad, más, sobre todo, si tenemos en cuenta que, como decíamos al principio, se trata de un reconocido especialista en el Nobel chileno, al que lleva consagrando años de silenciosa dedicación y contribuyendo como pocos a la difusión de su obra (edita unos esmeradísimos pliegos, Páginas sueltas es el nombre de la colección, dedicados a la obra del poeta, y este verano último fue el artífice de una exhaustiva exposición bibliográfica y un ciclo de conferencias en torno al poeta chileno celebrada en la Biblioteca Central de Cantabria que contó con alguno de los mejores especialistas mundiales).

Personario. Los nombres de Neruda, de cuyo tercer volumen se hacen eco estas palabras, es un proyecto que trata de agrupar alfabéticamente a todos las personas —contemporáneas o no— y lugares que tuvieron alguna relación con Pablo Neruda. Teniendo en cuanta que el poeta fue un infatigable viajero, no podemos calificar este empeño más que como propio de alguien con una voluntad de hierro y con una veneración extrema por el poeta. Este tercer volumen corresponde a la letra C y por él desfilan lugares —Ceilán, país al que Neruda fue destinado como cónsul en su segundo destino consular— y nombres que significaron mucho en la vida de Neruda, tanto como su esposa Delia del Carril, con quien convivió cerca de veinte años, junto a otros que aparecieron circunstancialmente en ella, como es el caso de Zenobia Camprubí: «El famoso asunto de la paráfrasis del poema 16 de Neruda en Veinte poemas de amor y una canción desesperada, sobre el poema 30 de El jardinero de Tagore, traducido por ella, es el primer y débil punto de conexión entre ambos […] El segundo punto de unión entre ellos es aún más débil —escribe Castanedo Pfeiffer en la entrada dedicada a ella— pero no se puede soslayar puesto que las relaciones entre Neruda y Juan Ramón Jiménez, fueron tan hostiles al principio, aunque más tarde matizadas en intentos de compresión y respeto, que no pudieron por menos que repercutir en la propia Zenobia» o de María Cegarra, vinculada a Miguel Hernández y a quien Neruda seguramente no conoció. Sirvan estos ejemplos para dar cuenta del trabajo infatigable y del rigor con el que Gunther Castanedo Pfeifer se enfrenta a esta empresa, una empresa, por otra parte, casi interminable, porque el proceso de investigación no finaliza con la publicación de la letra correspondiente. El propio investigador agradece en las páginas iniciales las sugerencias que otros estudiosos le han proporcionado y que tratan de corregir datos erróneos u omisiones, en su medida paliados en la edición digital. Hemos de señalar, además, que las notas combinan la imprescindible erudición con un lenguaje cercano que contribuye a indagar en sus páginas en muchas ocasiones, con un afán detectivesco, por esa razón, los lectores en general, no solo los admiradores de Neruda, disfrutarán de este libro como de una novela de intriga.

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