KAREN VOLKMAN

 

No entraré en el hoy. Me quedaré fuera. Hoy no iré a casa, iré en su lugar al mar. El hoy es un montón de trabajo, el ayer era más sabio. El ayer es un camino hecho paseando, el hoy es un estrafalario despertador con tic-tac empalagoso. El hoy ofende a todos con su difusa señal: «Yo creo». «Sí, pero». «Realmenete todavía ». «Vaya por Dios». El lenguaje que usas transforma el destino, ¿sabes que la operadora escucha todavía el teléfono? Ella ¿la de penetrante mirada y la mueca airada? Vale, ella está escribiendo cada palabra, yo no dejaría que la idefinición fuera demasiado evidente, un cúmulo de murmullos, yo no daría entrada a nadie, pero tú lo sabes mejor. Me parece que tienes excesiva desenvoltura, apenas un paso realmente más allá de la diversión. Embalaste las maletas razonablemente bien pero, ¿qué pasa con todo ese sospechoso equipaje desde el otoño pasado? Parece que estamos en una temporada tormentosa, su ojo más perspicaz decreta tornado y cicatriz. El hoy necesita unos pocos devotos más que carecen de la gracia. Pero el ayer, eco arbitrario, sabe quién eres tú.

 

Versión de Carlos Alcorta

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