SIETE MUNDOS

SIETE MUNDOS. SELECCIÓN DE NUEVA POESÍA. CARLOS IGLESIAS DÍEZ Y PABLO NÚÑEZ. IMPRONTA, 2015

 

Dos jóvenes y reconocidos poetas, Carlos Iglesias Díez (Oviedo, 1983) y Pablo Núñez (Langreo, 1980) se han arriesgado a elaborar esta selección de nueva poesía escrita en Asturias eligiendo siete poetas —siete mundos— de entre los muchos interesantes que escriben en dicha región española y lo han hecho amparados en un rigor metodológico difícilmente cuestionable que detallan en las páginas preliminares. Los poetas elegidos debían cumplir una serie de requisitos: escribir en castellano, haber nacido a partir de 1984 y tener, al menos, un libro publicado. No se han tenido en cuenta, lo que es muy de agradecer, «criterios tales como la línea estética de cada autor, las afinidades personales y/o literarias de los antólogos, el sexo, la ideología, etcétera, y sí, únicamente, la calidad intrínseca de los poetas y sus poemas», extremo este último un tanto resbaladizo, pero que se verá avalado por el lector más exigente de esta antología, porque no cabe la menor duda de que, dejando al margen gustos y predilecciones estéticas personales, todos los poetas seleccionados (Laura Casielles, Alba González Sanz, Rodrigo Olay, Diego Álvarez Miguel, Sara Torres, Raquel F. Menéndez y Xaime Martínez) son eso, poetas, algo que, paradójicamente, no siempre se puede afirmar al abrir un libro de poesía, menos aún en estos tiempos.

Carlos Iglesias Díez desgrana en un documentado y pedagógico prólogo tres características comunes a todos los seleccionados: «Hay, en primer lugar, una relectura, alternativamente grave e irónica, de la tradición literaria, a la cual se añaden ocasionales guiños posmodernos, referencias a la cultura audiovisual y una cierta voluntad lúdica […] En segundo lugar, el buceo íntimo en la memoria viene acompañado por una exploración de las posibilidades simbólicas del lenguaje […] Por último, destaca la (re)afirmación de la conciencia individual, que se manifiesta a través del autoanálisis y una mirada introspectiva sobre el mundo». En buena lógica, estos compartimentos no son estancos y, de hecho, hay poetas que responden a dos e incluso a las tres características señaladas, aunque para confirmar o desmentir esta impresión, lo mejor es leer detenidamente a los poetas. Antes, no obstante, hay que señalar que en dicho prólogo se establecen con gran acierto las coordenadas estéticas de cada uno de los poetas, lo que permite organizar la lectura del libro combinando tres elementos dispersos, lo que el antólogo escribe sobre cada autor, lo que este escribe sobre sí mismo y los propios poemas, testimonio fehaciente de las teorías esbozadas con anterioridad, teorías que, en algunos casos, rehúyen sistematizar el hecho poético y se convierten en un poema más, como parece ser el caso de Laura Casielles, de Diego Álvarez Miguel o de Sara Torres, aun con notables diferencias internas. En otros casos, sin embargo, se ensayan razones de orden especulativo, apelando a la tradición, como es el caso de Rodrigo Olay y de Raquel F. Menéndez. A medio camino entre lo intuitivo y lo reflexivo se quedan, siguiendo este análisis, los textos de Alba González Sanz y de Xaime Martínez. En todo caso, cada uno de ellos expone con escasos titubeos sus intenciones, sus propósitos, sus incertidumbres (la formación humanista común en prácticamente todos los casos les proporciona la argamasa necesaria para levantar ese entramado teórico).

En el epílogo, firmado por Pablo Núñez, el autor elabora un exhaustivo recorrido por las diversas antologías que se han publicado en Asturias en las últimas décadas y, por otra parte, se detallan aquellas antologías de ámbito nacional en las que han participado autores asturianos. Pablo Núñez se supedita a la división generacional propuesta por Julián Marías, según la cual, dichas generaciones se suceden en periodos temporales de quince años, así, los poetas de esta antología pertenecerían al arco que abarca desde 1984 hasta 1998 (la anterior comprende desde 1969 hasta 1983). Uno recuerda con cierta nostalgia la publicación de Trece poetas. Asturias 1975-1985 de Rafael García Domínguez porque, gracias a ella, comenzamos a leer y trabar amistad personal con muchos de los allí seleccionados. Leopoldo Sánchez Torre, uno de los especialistas más solventes en poesía contemporánea, la definió, se recuerda en estas páginas,  como «breviario de los autores a quienes correspondió el papel de poner en funcionamiento la maquinaria poética de la región». Hay, como cabía esperar, muchos nombres repetidos en las sucesivas antologías que se publican con cierta regularidad, con la secreta ambición de que cada nuevo intento sea el definitivo y los nombres que se postulan sean ya insustituibles. La antología que nos ocupa no pretende nada de eso. Los antólogos son conscientes de que su labor está sujeta a predicciones que carecen de verificación, pero no existe antología sin riesgo, sin aventura, lo cual no le resta validez, sino todo lo contrario. El riesgo, cuando el azar está suficientemente, controlado es un aliciente en sí mismo. Pablo Núñez lo reconoce en el epílogo cuando escribe que «Indudablemente, el paso del tiempo podrá mostrar la valía de los autores que no han formado parte de esta obra y, de la misma manera, una prometedora carrea literaria podría no llegar a culminarse». Hay muchas posibilidades de que se hagan realidad cualquiera de las expectativas mencionadas, pero de lo que no cabe ninguna duda es que en esta antología el lector encontrará un conjunto de poetas que son más que una promesa, representan la realidad de uno de los mejores viveros poéticos de nuestra lengua y una sistematización teórica que, sin lugar a dudas, servirá de guía a futuras publicaciones. Ahí es nada.

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