MARK LEVINE

CANCIÓN DE TRABAJO

 

Mi nombre es Henri. Escucha. Es por la mañana.

Separo mi cabeza de las tijeras, saco

la bombilla de mi boca —El jefe viene hacia mí

mientras todavía estoy parpadeando.

Adhiere mi carta de despido a mi clavícula.

De acuerdo, digo, yo fui un vago y robé.

Me limpio los pies en la tapa de su cráneo al salir.

 

Yo soy Henri, boca llena de galletas de soda.

Vivo en Toulouse, que es un pedazo de cartón.

Los veranos el alcalde los pinta de azul, nosotros pescamos allí..

Los inviernos patinamos. Los niños están siempre

ahogándose o cayéndose por las grietas. Los padres están desesperados

pero lo superan. Es fácil reemplazar a un niño.

Como hijo de mis padres, Henri.

 

Meto mis manos en mis zapatos

y gateo a través de la nieve.

Los animales me temen, huelo bien.

Tengo dos pares de huellas. Confundo a la policía.

Cuando llego a la autopista regreso a mi posición.

 

Soy una cremallera. Un corte de papel.

Comí muchas veces

de la trituradora soy confeti,

soy el papel troceado de un desfile, soy un astronauta

saludando desde mi descapotable a Henri.

 

¿Eres tú Henri de Toulouse?

¿Por qué estás triste? Debería dispararte

por echar a perder mi desfile. Vamos hombre,

ponte a mi lado. Deseas tanto morir

que no quieres morir.

 

Mi nombre es Henri. Soy de Toulouse. Soy un fragmento

de pergamino desteñido, soporto la milicia,

una púa, la Cruz Roja, un tanto

a mi favor, el Testamento Hebreo, soy la Corte Mundial.

Un ventilador eléctrico que ventila

debajo de mi bata negra. Soy la misma dignidad.

 

Soy una máquina de hielo.

Soy un alpinista.

Me meto dentro de un congelador.

Envuelto en papel de periódico.  Con sal en el corazón.

Me conservaré durante días.

Versión de Carlos Alcorta

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