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JOSÉ ANTONIO BABLÉ. FIDELIDADES. LIBROS CANTO Y CUENTO, 2015

El gaditano José Antonio Bablé comenzó a publicar con cierto retraso para lo que nos tiene acostumbrado el escenario editorial de nuestro país en el que, en muchas ocasiones prima la edad, la poca edad, por encima de otras consideraciones puramente estéticas a la hora de editar un libro. Una cierta mirada se publicó en 1998 y era ya un libro de un poeta maduro que no podía ocultar que detrás de aquellos poemas publicados había largas horas de escritura, tanto poética como crítica. Revistas como Renacimiento RevistAtlántica o Contemporáneos y suplementos como Citas daban buena de de ello. Presente anterior, su siguiente libro, gozó de una mayor difusión gracias a que fue galardonado con el premio Villa de Cox y a que la editorial Pre-Textos, una de las más renombradas en el ámbito poético, se encargó de publicarlo. Desde entonces hasta este Fidelidades, la presencia editorial de nuestro autor ha sido escasa, una plaquette de 2008, Apariciones, y un libro de relatos, El mundo de los demás, publicado también por Libros Canto y Cuento, pequeña editorial que dirige con primor José Mateos desde Jerez.

José Antonio Bablé no escribe una poesía complaciente ni sujeta a los prescripciones de una estética determinada. Su empeño es otro, domesticar la emoción gracias a una búsqueda infatigable de la palabra que mejor defina su experiencia, aunque esto suponga embarcarse en una empresa condenada al fracaso y cierta incomprensión crítica y lectora (aunque la alteración del orden natural de la sintaxis, el fraseo ministerial de algunos poemas y los múltiples encabalgamientos sean una traba del todo superficial, pueden contrariar a los menos indisciplinados). Ir por libre, ser fiel a sí mismo conlleva unos riesgos que sólo quien concibe la poesía también como un ejercicio de honestidad consigo mismo puede asumir.

Con todo, Fidelidades no es un libro críptico ni mucho menos, relata una historia que tiene mucho de fractura interna, de bajada a los infiernos y de una posterior liberación casi cronológicamente descritos. Hay, sí, continuas incursiones en el pasado más lejano, el de la infancia, sobre todo en la sección titulada «Tiempo», pero éstas se enlazan con alusiones a hechos recientes, aunque se añore, como en el poema de Aleixandre, vivir sin memoria. «Dichoso aquel que no recuerde fechas,/ ni signos reconozca, ni los rostros/ que un día aparecieron en su vida/ flamantes igual que ángeles o niños/ almidonados. Ansiedad del olvido/ para ser feliz». Acaso sean los poemas que integran «Sentimiento», la segunda sección, los que mejor se amoldan a esa secuencia cronológica que he mencionado. La pasión inicial, de la que ya sólo queda memoria en la escritura, con el paso del tiempo se desmorona. «Cuánto amé malempleado. Propondría/ incendiar los abismos, los espectros/ terrenales, la curva/ circunferencia de los cielos cúbicos,/ el rumor de los mares alcalinos, los muros del idioma que unge/ la boca de la esposa…» escribe Bablé sin ocultar su dosis, creo que sanadora, de resentimiento. Aunque hay algunos versos que lo vaticinan, creo que es la tercera sección, «Conciencia», donde el autoexamen es más despiadado. «Te mientes tanto que hasta te lo crees» se dice el protagonista poemático. Pero la crudeza de una vida golpeada por el fracaso amoroso se ve aliviada por instantes de esperanza, como la que reflejan los ojos de una muchacha, y eso es signo de resurgimiento, de voluntad de vivir, porque en ese intervalo paradisíaco «Nadie te censura,/ ni el tiempo irrelevante ni la angustia/ con el porvenir muerde la conciencia».

La sombra tutelar de la poesía, de la literatura, tan presente en este poemario, y la propia escritura, aunque el personaje reniegue de ello: «Cuánto tiempo perdido en la lectura», se dice, actúan como una tabla de salvación. Es posible, y en estos poemas queda demostrado perfectamente, conciliar ese simulacro de vida, esa vida paralela de papel con la vida cotidiana, aunque la primera a veces defraude nuestras expectativas y el linimento de las palabras no sirva para mitigar el dolor de estar vivo.

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