GERARDO DIEGO. JOSÉ GARCÍA NIETO. CREACIÓN Y MEMORIA. EDICIÓN DE FRANCISCO JAVIER DÍEZ DE REVENGA. ANTHROPOS EDITORIAL. FUNDACIÓN GERARADO DIEGO. FUNDACIÓN JOSÉ GARCÍA NIETO.
«Fidelidad» ha titulado con acierto Pureza Canelo el texto que presenta el libro que vamos a comentar y es que, después de leer las cartas cruzadas Gerardo Diego y José García Nieto y los artículos con los que analizaron respectivamente sus obras, no creo que haya una palabra que defina mejor esa relación de amistad, sobre todo, porque la fidelidad rezuma en cada línea. «Los documentos que se han extraído de los archivos —escribe Pureza Canelo— tenían por finalidad el estudio y la traslación de conocimiento sobre las dos figuras contemporáneas en el contexto de los círculos literarios de la poesía española». Para realizar el estudio de dichos documentos se ha contado con uno de los mayores, y más fervientes, estudiosos de la obra tanto de Gerardo Diego como de García Nieto, Francisco Javier Díez de Revenga, catedrático de Literatura Española de la Universidad de Murcia y reconocido experto en la poesía española del siglo XX, especialmente en la época que concierne a la Generación del 27. Suyas son, entre otras, las ediciones de los volúmenes I, II ,III , IV y V de las Obras Completas de Gerardo Diego, así como la edición de Memorias y compromisos de García Nieto. Nos encontramos, pues, con una de las plumas más autorizadas para contextualizar esta correspondencia y la sucesión de artículos y reseñas críticas que se dedicaron mutuamente el maestro y su abnegado discípulo.
No son pocas las muestras de admiración a García Nieto que Díez de Revenga despliega en el texto introductorio, tanto en su labor propiamente creativa como en las diversas empresas —la dirección de varias revistas, su faceta como crítico— de carácter literario en las que tuvo responsabilidades. «Su singular personalidad, como poeta y como creador de un estilo y de una forma de hacer poesía—escribe Díez de Revenga— forma parte de la memoria de aquel momento histórico, y hoy, con la perspectiva del tiempo transcurrido, ha de ser reconocida su obra por su originalidad, por sus aciertos estéticos, por su valor en conjunto, y su figura por su significación histórica como aglutinador de un mundo y como concitador, a través de diversas empresas literarias, de todo un espíritu generacional, surgido en la inmediata posguerra y desarrollado ampliamente en los años posteriores a la Guerra de España». Me he permitido reproducir este extenso párrafo para significar el tono laudatorio que percibirá quien se adentre en las páginas siguientes de esta introducción, aunque algún lector pueda echar en falta un punto de vista menos subordinado al afán laudatorio. Personalmente, no creo que adjetivar la poesía de García Nieto como destemporalizada sea lo más acertado. Destemporalizada es, a mi modo de ver, la poesía de Juan Ramón, o de Rilke, por ejemplo. La de García Nieto está circunscrita, en su mayor parte, a un formalismo decimonónico (el mismo Gerardo Diego, finísimo analista, escribe un artículo con motivo de la concesión del Premio Fastenrath a García Nieto, del que entresaco estas palabras: «Nuestro amigo tiene sus defectillos y sus limitaciones, que tampoco vamos ahora a pregonar. Su poesía es como es y no es como el gusto de algunos lectores exigentes desearía») y a unas coordenadas ideológicas inscritas en un periodo histórico muy significativo, la posguerra española. En todo caso, estas mínimas objeciones, en nada empañan el excelente trabajo que ha llevado a cabo el profesor Díez de Revenga. Creación y memoria recoge diversos artículos que Gerardo Diego escribió sobre la obra de García Nieto. Son reseñas críticas de naturaleza literaria, aunque estén aderezadas con eventualidades de carácter social y, más tímidamente, con algún retazo de complicidad íntima. Los artículos de García Nieto sobre Diego, al que reconoce efusivamente como su maestro, poseen un tono más amical, en ellos se adentra con mayor énfasis en las características del personaje, del poeta, más que en su poesía («Me refiero a su persona —escribe García Nieto a propósito del “Discurso de la errata” de Diego—; errata viva, insólita y feliz, asomo de alguien que se parece a sí mismo, greguería de sí mismo». Evidentemente, no faltan reflexiones sobre la importancia de algunas de las obras más significativas de Gerardo Diego, como Cometa errante o el comentario a la edición que el propio Diez de Revenga realizó de Ángeles de Compostela y Alondra de verdad, pero incluso estos comentarios están irrigados por múltiples notas de carácter más íntimo, lo que, por ende, proporciona al texto una profusión de datos impagables para interpretar sus respectivas obras.
Se completa el volumen con «veintinueve cartas cruzadas entre los dos poetas» hasta ahora inéditas, que salen a la luz gracias a la generosidad de las familias de ambos poetas, custodios de su legado, y con sendos apéndices en los que se reproducen varios de los poemas citados en los artículos, así como un emotivo álbum fotográfico que plasma algunos de los momentos culminantes de ambas biografías. Si algo queda manifiestamente claro leyendo libros como éste, es su absoluta pertinencia en el confuso panorama editorial de nuestro país, porque cuanto más conozcamos la vida y la obra de nuestros artistas, más nos conoceremos a nosotros mismos.

Anuncios