AUGUST KLEINZAHLER
DECEPCIÓN

Un leve olor a orina
impregnando con su aroma la estructura de los grandes cojines
emana los días que no levanta la niebla,

y un laberinto óseo
crece sobre los párpados como la sombra de la noche
a través de un campo de maíz—

El efecto
filtrándose desde los hombros, trasmitiendo
hasta la ingle un calambre a distancia;

después ese sabor metálico en la boca
y una voz que tú mismo creías
que estaba muerta

cerca ahora en tu oído, íntima y dulce:

Bueno, bueno, bueno,
mira lo que tenemos aquí.

Versión de Carlos Alcorta

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