LUISA A. IGLORIA
CERTIFICADO

Aquí está mi pasaporte, mi tarjeta de embarque, mi
billete de ida, mi pasaje a ninguna parte, mi talón donde has grabado

el certificado. Durante toda la noche limpio la brizna
de óxido de las máquinas de la lavandería. Durante toda la noche

friego y abrillanto el suelo de las aulas. Durante todo el verano
mientras que tú vas a Florida o a Francia, me ocupo

de tu madre, vacío su bacinilla, le doy
comida de bebé en su escudilla cuando balbucea. Mis dedos

han manejado cuerpos de melón amargo desde la raíz
y los han abierto sobre la tabla de cortar.

Siéntate y come alguna vez conmigo —voy a hacer
una comida de semillas y de médula, un sustento verdusco

y de energía cruda extraída de mis propios nervios. Me endurezco
yo mismo, atravesando cada torniquete, desviando

cada surco, enhebrando la aguja industrial vuelta
y vuelta en un centenar de cuellos y mangas —Ojos

que valoran pródigamente la destreza de mis manos,
el brillo oscuro del maíz, el perfume de la sal

y gambas en escabeche, la bilis que dejo caer
en la sopa para fortalecerme

Versión de Carlos Alcorta

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