DAVID TOMAS MARTINEZ
UN BESO

Y a veces se
pierde
lo que perdemos,

y a veces

son sólo labios. Cuando yo era

un niño, rogaba a mi madre
que me abrigara,

envolviéndome en ceñidas mantas,

convirtiéndome en un burrito.

A veces quería esperar en la cama,

presionando mi cuerpo rígido, como una tabla,

la mente como una pluma, tonto —configurando la escena

para ser visto.

Entonces sería arrullado.

Entonces sería besado.

Pero lo que

más echo de menos,

es comenzar de nuevo.

Versión de Carlos Alcorta