CLAUDIA RANKINE
CIUDADANO
Estás a oscuras, en el coche, mirando cómo el asfalto negro de la calle es engullido por la velocidad; te cuenta que su decano le contratará a él, una persona de color, cuando hay tantos grandes escritores por ahí.

Crees que tal vez es un experimento y que serás examinado o insultado retroactivamente o que has hecho algo que trasmite tu consentimiento con lo que hablamos.

¿Por qué te sientes bien diciéndome esto? Deseas que el semáforo se ponga rojo o que suene una sirena de policía así podrás dar un frenazo, estrellarte contra el coche precedente, ser desplazado hacia adelante tan rápidamente que vuestros rostros de repente estarán expuestos al viento.

Como de costumbre conduces en ese instante sin prestar atención a lo que habías dicho previamente. No es sólo que el choque produzca dolor de cabeza; es también que tienes un destino que no incluye fingir que este momento no es habitable , que no ha sucedido antes, y el antes no es parte del ahora mientras que la noche oscurece y el tiempo se acorta entre el lugar en donde estamos y el lugar hacia dónde vamos.

Versión de Carlos Alcorta
Con mi agradecimiento a Roger Swanzy

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