LOUISE GLÜCK. UTOPÍA
Cuando el tren se detenga, dijo la mujer, debes subir. Pero, ¿cómo sabré, preguntó la criatura, si es el tren correcto? Seguro que es tu tren, dijo la mujer, porque es puntual. Un tren se aproximaba a la estación; nubes de humo grisáceo se alzaban de la chimenea. Qué miedo tengo, piensa la criatura, agarrando los tulipanes amarillos que le dará a su abuela. Su cabello ha sido fuertemente trenzado para soportar el viaje. Luego, sin decir una palabra, se sube al tren, del que proviene un extraño sonido, no en su idioma, algo más parecido a un gemido o un grito.

Versión de Carlos Alcorta.

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