HANNAH SANGHEE PARK
NORROWAY EN FEBRERO

Ascendí la colina de cristal por ti
con paso firme, las pezuñas convenientemente dispuestas.
El cielo azulado, la mujer vacilante

y el toro negro (el vencedor), desvanecido.
Ella lo llamó a gritos en vano, y en vano derramó

lágrimas hasta que llegó a una encrucijada de la colina de cristal.
Cumplió su habitual penitencia de cuento de hadas, en todas partes,

cumplió su promesa y lustró
los zapatos para – por fin – escalar la colina, llegó

a la meta. Cada paso, territorio conquistado,
por fin, el príncipe durmiente-una vez-toro, violenta desgarradura

de ropa, desgarradura de la ropa de alguien, durante tres noches
hasta que el príncipe despertó. Cómo ella, exhausta,

debe haber sentido el largo pasado, el más allá.
Por suerte, supongo, durante mucho tiempo, hasta la carcajada.

Versión de Carlos Alcorta

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