REVISTA ARTE Y PARTE, Nº 113. OCTUBRE-NOVIEMBRE, 2014.EDICIONES LA BAHÍA. SANTANDER
Este nuevo número de la revista Arte y Parte dedicado al Futurismo ofrece un contenido de lujo, no sólo por la calidad de los estudios de los mejores expertos sobre dicho movimiento que incorpora (la historiadora y crítica de arte italiana Claudia Salaris, por ejemplo), sino por la abundancia de reproducciones —desde cubiertas de libros, con alardes tipográficos y diseños espectaculares, hasta artículos de prensa y fotografías de la época («fueron precisamente los futuristas, escribe Salaris, enemigos de las bibliotecas, quienes llevaron a cabo una auténtica regeneración de la página impresa»)— que acompañan a los textos. No ha tenido que ser fácil llevar a cabo la ingente labor documental que un volumen de esta índole precisa y, sin embargo, la excelencia del resultado, como adelantamos más arriba, confirma que ha merecido la pena tan decidido esfuerzo. Una foto de Filippo Tommaso Marinetti —autor del manifiesto publicado en el diario Le Figaro el 20 de febrero de 1909 (para conmemorar el centenario del Manifiesto del Futurismo, la Fundación Gerardo Diego editó en 2009 una reproducción facsimilar del manifiesto impreso en un pliego suelto en Milán, realizada a partir del ejemplar que se conserva en la biblioteca personal de Gerardo Diego) — en actitud desafiante, ocupa la cubierta del ejemplar.
El Futurismo estuvo vinculado desde sus orígenes al fascismo, tal vez por la beligerancia de alguno de sus principios, que concordaban estrechamente con la ideología del Fascio que Mussolini lideró años después o porque, como escribe Maurizio Scudiero, «más que una estética aspiraba a ser una moral». El precepto número tres del Manifiesto dice así: «La literatura ha magnificado hasta ahora la inmovilidad pensativa, el éxtasis y el sueño. Nosotros queremos exaltar el movimiento agresivo, el insomnio enfebrecido, el paso gimnástico, el salto mortal, la bofetada y el puñetazo», términos estos últimos, como es sabido, muy del gusto de los squadristi, los camisas negras. «Tanto el futurismo como el fascismo, según Scudiero, partieron del mismo contexto de disentimiento social, mientras que, a su vez, el primer fascismo se apropió de la carga revolucionaria y subversiva del futurismo». Sin embargo, como afirma el director de la revista, Fernando Huici March en el editorial, «la revisión histórica del futurismo viene poniendo en valor la dimensión en verdad decisiva de su aportación, tanto en la acuñación de un contagioso aliento radical de transgresión, en la dimensión experimental que insufla en el terreno poético, como en su despliegue de modulaciones plásticas, mucho más rico, diverso y fértil de lo que su balance más estereotipado infiere». Resulta imprescindible, por tanto, una actualización histórica, sin prejuicios ideológicos, de los logros del movimiento para apreciar su importancia, algo a lo que este número de Arte y Parte contribuirá con incuestionable acierto (El ensayo del arquitecto e historiador del arte Maurizio Scudiero titulado «Futurismo y política» resulta, en este sentido, esencial). Francisco Javier San Martín escribe un extenso, y magnífico, estudio sobre Fortunato Depero, un artista considerado de segunda fila dentro del movimiento que, sin embargo, el paso del tiempo está valorando como se merece («La dispersión de sus intereses ha jugado en contra de su construcción como artista»). Textos como éste de San Martín y la reciente muestra de su obra que se ha inaugurado recientemente (el 10 de octubre) en la Fundación Juan March revelan su enorme dimensión artística. Sobre el primer libro de artista de la historia, Zang Tumb Tuuum, de Marinetti, escribe el librero especializado en el futurismo Paolo Tonini. De su comentario entresaco estas palabras: «es el primer libro de palabras en libertad de la historia de la poesía y la tipografía, así como el primer “libro de artista” de verdad; si por libro de artista entendemos una obra que constituye una síntesis de múltiples instancias expresivas, textuales y visuales». El número se completa con su habitual recorrido por las exposiciones recientemente inauguradas en nuestro país y algunas de las citas más significativas del panorama internacional. Por último, la sección final se dedica a reseñar algunas de las novedades editoriales relacionadas con el arte que conviene no dejar de leer. En suma, como señalábamos al comienzo de este comentario, este nuevo número de Arte y Parte, ofrece un material pocas veces a nuestro alcance, una documentación exhaustiva y unos estudios imprescindibles para todo aquel lector interesado en el nacimiento de las vanguardias históricas.

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